El uso del «bloqueo» en el discurso oficial cubano
Por Francisco Díaz Pou · 19 de diciembre de 2025
Durante más de sesenta años, el gobierno cubano bajo el régimen de Castro ha utilizado de forma constante el término «bloqueo» como argumento central para explicar las crisis económicas y sociales que afectan al país. Este discurso se ha mantenido invariable, dirigido tanto a la población cubana como a la comunidad internacional. El gobierno ha presentado repetidamente el llamado «bloqueo» como la principal fuente de las dificultades del país. Como resultado, se ha convertido en la explicación dominante que se ofrece para justificar las dificultades y retrocesos internos.
La visita de Fidel Castro a Washington en 1959
Pocos meses después de la toma del poder el 1 de enero de 1959, Fidel Castro encabezó una delegación de altos funcionarios del régimen en una visita oficial a Washington. Entre los asistentes se encontraban miembros destacados del equipo económico cubano, como el ministro de Hacienda Rufo López Fresquet, ex economista de la Asociación de Industriales de Cuba; Felipe Pazos Roque, presidente del Banco Nacional de Cuba (actualmente Banco Central) y fundador de la institución en 1948; y Justo Carrillo, presidente del Banco de Desarrollo Agrícola e Industrial [BANFAIC] y su fundador en 1950. Tanto Felipe Pazos como Justo Carrillo -quienes habían renunciado a sus cargos tras el golpe de Estado de 1952- fueron reintegrados a sus funciones ejecutivas por el propio Castro en 1959.
Carrera e influencia de Felipe Pazos en la economía cubana
Felipe Pazos fue un economista distinguido cuya trayectoria académica comenzó en la Universidad de La Habana, donde obtuvo títulos en Derecho Civil así como en Ciencias Políticas y Sociales. Amplió su experiencia especializándose en Economía en la Universidad de Columbia y en la New School for Social Research de Nueva York. La reputación académica de Pazos le llevó a integrar la delegación cubana en la Conferencia Financiera y Monetaria de las Naciones Unidas, más conocida como la Conferencia de Bretton Woods de 1944. Esta histórica reunión, a la que asistieron representantes de 44 naciones aliadas, sentó las bases del orden económico y financiero de la posguerra.
Con la fundación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1946, Pazos fue nombrado jefe de la División de América Latina del Departamento de Investigación del FMI. Su etapa en el FMI demostró su compromiso con la cooperación económica internacional. En 1948, Pazos regresó a La Habana, donde fundó y asumió la presidencia del Banco Nacional de Cuba, la máxima autoridad monetaria del país. A través de estos roles, Felipe Pazos desempeñó un papel crucial en la configuración de las políticas e instituciones económicas de Cuba durante un periodo de transición significativa. Su presencia en la delegación que visitó Washington simbolizaba un puente técnico de Cuba con las instituciones financieras globales.
Expectativas y desarrollo de la visita a Washington
La visita de Fidel Castro y su equipo económico a Washington en 1959 fue recibida con considerable expectación tanto en Cuba como en Estados Unidos. Dada la larga relación histórica entre ambas naciones, se anticipaba un fortalecimiento de los lazos de cooperación.
Contrariamente a estas esperanzas, Fidel Castro dió instrucciones a la delegación de no solicitar asistencia financiera al gobierno estadounidense. Esta directiva se emitió a pesar de la disposición de Estados Unidos a apoyar los planes económicos presentados por los funcionarios cubanos. La postura firme de Castro desconcertó tanto a los anfitriones estadounidenses como a los técnicos cubanos de la delegación, quienes anticipaban un enfoque diferente en las conversaciones.
El cambio estratégico de Castro tras la Conferencia de Buenos Aires
Al regresar a Cuba, las verdaderas intenciones estratégicas de Fidel Castro se hicieron evidentes. Poco después, viajó a Buenos Aires para participar en una Conferencia Interamericana, donde desafío a Estados Unidos a entregar 30.000 millones de dólares a los gobiernos latinoamericanos para el desarrollo económico y social, insistiendo en que esos fondos se entregaran sin ninguna condición.
Estados Unidos rechazó la propuesta de Castro. En respuesta, Castro radicalizó su retórica antiimperialista. Esta maniobra priorizó la construcción de una imagen de “líder antihegemónico” por encima de los intereses prácticos de la nación, marcando el inicio de una ruptura deliberada.
El incidente de La Coubre y la construcción del enemigo externo
Desde el principio, el régimen hizo del establecimiento de las Fuerzas Armadas una prioridad máxima, con el objetivo de construir una capacidad militar que superara con creces las necesidades reales del país. Esta estrategia no solo sirvió para reforzar la defensa nacional, sino también para fortalecer el control político promoviendo la militarización de la sociedad cubana y manteniendo un estado perpetuo de preparación para la guerra. El enfoque del régimen se moldeó en el contexto del embargo estadounidense sobre material bélico, impuesto durante el gobierno de Batista y que dejó a Cuba necesitada de fuentes alternativas para suministros militares.
En su búsqueda de armas, el gobierno cubano inicialmente se dirigió a países de Europa Occidental y del Este. Los primeros intentos de obtener armas de Polonia resultaron infructuosos, ya que la Unión Soviética aconsejó a las autoridades polacas no avanzar con la venta de armas para evitar el aumento de tensiones con Estados Unidos1. Sin desanimarse, el régimen encontró más socios cooperativos en Francia y Bélgica, ambos acordaron suministrar a Cuba el armamento necesario.
La culminación de estos esfuerzos tuvo lugar el 4 de marzo de 1959, cuando el buque La Coubre llegó al puerto de La Habana transportando armas y munición franco-belga. Desafortunadamente, se cometió un error crítico al atracar el buque en el muelle de Tallapiedra, que estaba cerca de la central eléctrica de la ciudad y a pocos pasos de la avenida principal del puerto. Durante el proceso de descarga, un manejo inadecuado de la munición provocó una serie de explosiones, que resultaron en la pérdida de más de cien vidas.
La reacción de Fidel Castro y su encuentro con el enviado soviético
Al día siguiente de las trágicas explosiones en el puerto de La Habana, Fidel Castro aprovechó el funeral de las víctimas para acusar públicamente a Estados Unidos de sabotear la descarga de armamento y munición desde el barco La Coubre. Castro sugirió que el incidente pretendía evocar la infame explosión del acorazado Maine en la bahía de La Habana en 1898, que precipitó la Guerra Hispano-Americana. Al invocar este evento histórico, Castro recurrió a interpretaciones nacionalistas y antiestadounidenses, que sostenían que la explosión del Maine fue causada por una mina acoplada a su casco, una teoría utilizada para justificar la intervención estadounidense en Cuba. Sin embargo, investigaciones posteriores del almirante Rickover, arquitecto de la flota de submarinos atómicos de la Marina de los EE. UU., concluyeron que la explosión fue causada por la autocombustión de los depósitos de carbón del buque2.
Apenas unas horas después del discurso de Castro, tuvo lugar una reunión confidencial en la residencia de Antonio Núñez Jiménez, director del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). Asistieron Aleksandr Alekseev—que había llegado a La Habana como periodista pero que en realidad era un alto funcionario del KGB especializado en asuntos latinoamericanos—y solo los hermanos Castro y Núñez Jiménez. Alekseev era el funcionario soviético de más alto rango en Cuba en ese momento, ya que las relaciones diplomáticas entre Cuba y la URSS se habían roto durante el gobierno de Batista.
En la reunión, Fidel Castro habló con franqueza, diciendo a Alekseev: «En las circunstancias actuales, cualquier gesto amistoso del gobierno soviético hacia Cuba sería recibido con gratitud por nuestro pueblo.» Castro afirmó su convicción de que Estados Unidos había orquestado la explosión de La Coubre, reconociendo que, aunque carecía de pruebas legales o irrefutables, estaba convencido de que Estados Unidos, que había estado presionando a sus aliados para que no suministraran armas a Cuba, había saboteado el barco como advertencia.
Según el informe de Alekseev a Moscú fechado el 8 de marzo de 19603, Castro estaba psicológicamente preparado para enfrentarse al «Coloso del Norte». Explicó una serie de contramedidas que estaba dispuesto a implementar, incluyendo la nacionalización de todas las propiedades estadounidenses—especialmente las compañías azucareras—, cortar el suministro de agua potable a la base militar estadounidense en Guantánamo, movilizar a la milicia popular y al ejército revolucionario para defenderse de una posible intervención estadounidense, y desplegar sus servicios de seguridad para suprimir cualquier actividad contrarrevolucionaria dentro de Cuba.
Durante un almuerzo de seis horas con Alekseev, Fidel Castro preguntó si Cuba podía depender de la Unión Soviética para suministros y armamento en caso de un bloqueo o intervención estadounidense. Castro señaló además que Cuba poseía muchas bahías deshabitadas adecuadas para barcos y submarinos soviéticos. Además, admitió que La Habana carecía de economistas con experiencia en la construcción de una economía socialista y esperaba que la URSS enviara expertos para ayudar. En su informe a Moscú, Alekseev destacó la declaración más significativa de Castro: ahora consideraba a la Unión Soviética como un modelo para el futuro de Cuba.
La implementación del plan castrista
En marzo de 1960, Fidel Castro expuso su estrategia ante el enviado soviético y comenzó a implementarla en los meses siguientes. El 6 de julio, el Consejo de ministros emitió la Ley-Decreto 851 que autorizó la nacionalización de bienes a ciudadanos y empresas estadounidenses. El 16 de agosto de 1960, la Resolución nº 1 expropió los 36 centrales azucareros estadounidenses que habían producido 2.118.432 toneladas de azúcar el año anterior, el 36,65% de la producción azucarera del país4.
Además, en noviembre de 1959, el Banco Nacional de Cuba bajo la presidencia de Ernesto Guevara había suspendido las transferencias de dólares de las empresas refinadoras para cubrir sus compras de crudo en Venezuela y otros países. La solución del gobierno fue ordenarle procesar el petróleo soviético que ellos suministrarían. Las empresas rechazaron la propuesta y sus operaciones fueron asumidas por el gobierno, pero el 16 de agosto, mediante la Resolución nº 1, las empresas estadounidenses Esso Standard Oil Co., The Texas Co., West Indies Ltd. y Sinclair Cuba Oil Co. fueron nacionalizadas5. Lo mismo ocurrió con la Compañía Cubana de Electricidad,una filial de la estadounidense American & Foreign Power Co. y la Compañía Telefónica Cubana, una filial de la International Telegraph & Telephone Co6.
Un mes después, el 17 de septiembre, el Gobierno nacionalizó las sucursales del National City Bank de Nueva York, el Chase Manhattan Bank y el First National Bank de Boston7.
Las expropiaciones continuaron y el 13 de octubre de 1960, el gobierno promulgó la Ley nº 890, por la cual se confiscaron todas las empresas azucareras, empresas industriales y entidades bancarias del país. Tanto las nacionalizaciones de empresas estadounidenses como las expropiaciones de ciudadanos cubanos nunca han sido compensadas, por lo que puede considerarse que el régimen de Castro ha robado esas propiedades a sus legítimos propietarios.
El aislamiento de Cuba de las organizaciones financieras internacionales
El 23 de octubre de 1959, Felipe Pazos dimitió, observando el giro antidemocrático que tomaba el régimen de Castro. Se exilió y retomó su carrera profesional. En 1961 se incorporó a la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), que desde su fundación en 1950 había estado dirigida por su colega Raúl Prebisch, creador de la Escuela Estructuralista y Desarrollista del pensamiento económico latinoamericano. Posteriormente fue economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo y finalmente formó parte del consejo de administración del Banco Central de Venezuela.
En noviembre de 1959, Ernesto Che Guevara fue nombrado por Fidel Castro presidente del Banco Nacional de Cuba. Guevara obtuvo su título de médico en su Argentina natal y de inmediato comenzó un recorrido por América Latina hasta terminar en Guatemala, donde permaneció seis meses hasta el derrocamiento de Jacobo Arbenz. Desde allí escapó a México, donde conoció a Fidel Castro.
Es increíble que este joven aventurero argentino, que nunca había tenido un empleo estable, sin formación académica en materia económica y que llegó a Cuba como parte de un grupo armado, ocupara la dirección del órgano rector de la política monetaria del país, dos años después. Guevara aceleró el proceso de desmembramiento de Cuba del sistema económico que surgió de la Conferencia de Bretton Woods. El nombramiento de Guevara demostró la infinita ignorancia de los hermanos Castro sobre los problemas económicos y de gobernanza prevalentes en el mundo moderno.
El Banco Interamericano de Desarrollo [BID] fue fundado el 30 de diciembre de 1959 como una alianza entre Estados Unidos y 19 países de América Latina y el Caribe. Se ha consolidado como la primera institución de desarrollo regional del mundo siguiendo el ejemplo del Grupo Banco Mundial. Actualmente, 26 países de América Latina y el Caribe pertenecen al BID como prestatarios y 22 que incluyen Estados Unidos, Canadá, 16 países europeos, Israel, Japón, Corea del Sur y China. Estados Unidos tiene el 30% del poder de voto, debido a sus aportaciones de capital a la entidad, y los países prestatarios poseen algo más del 50%, el porcentaje restante se distribuye entre países extra-regionales no prestatarios. Algunas de las principales áreas de acción del BID son: Agricultura y Seguridad Alimentaria, Agua y Saneamiento, Cambio Climático, Educación, Energía, Transporte, Pequeñas y Medianas Empresas [PYMES]. Desafortunadamente, Cuba rechazó su participación en la creación del BID y, 66 años después de su fundación, es el único país del hemisferio occidental que no forma parte de él por decisión de los hermanos Castro.
El 14 de octubre de 1960 se emitió el Decreto nº 2876, que formalizaba la retirada de Cuba como miembro del Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo [Grupo Banco Mundial] y del Fondo Monetario Internacional [FMI].
La Unión Soviética y China se negaron a participar en estas organizaciones en el momento de su creación y obligaron a los países en su órbita a retirarse de ellas. Los hermanos Castro siguieron con entusiasmo la línea estalinista autárquica y retiraron Cuba. Nuestro país es el único en el continente americano que no participa en los programas de desarrollo económico y social del Banco Mundial ni en los programas de estabilización monetaria emanados del FMI. De hecho, el aislamiento de Cuba es asombroso, y esta situación fue creada por los hermanos Castro en su afán de seguir fielmente la línea política soviética.
Historial crediticio del régimen de Castro
Según la CEPAL, «La actividad económica en Cuba durante 1957 alcanzó los niveles más altos del periodo de posguerra.» «Si se tienen en cuenta los aumentos de precios, el crecimiento del producto bruto en términos reales puede estimarse en algo más del 8 por ciento.»8 Este crecimiento requirió un aumento en las importaciones de bienes (equipos y maquinaria) y servicios, lo que generó un déficit en la balanza comercial de 52,9 millones de dólares. Esta deuda fue parcialmente cubierta por la asistencia financiera concedida por el FMI al Gobierno cubano para mantener la estabilidad monetaria en el país.
José Luis Rodríguez, ex ministro de Economía de Cuba y profesor en la Universidad de La Habana, en un artículo publicado en la prensa oficial cubana, afirmó: «es esencial reanudar la alternativa de una renegociación más flexible de la deuda, que a finales de 2024 se estimaba, -según fuentes acreedoras- en unos 29.800 millones de dólares, lo que representa una cifra aproximada similar al saldo de 2019.»9 Además, entre 2011 y 2015, el régimen obtuvo varias cancelaciones de deuda por 46.341 millones de dólares de Rusia, China, el Club de París y, en menor medida, México10.
Durante la crisis de la deuda latinoamericana en los años 80, Fidel Castro defendió el impago de las obligaciones, manteniendo una postura intransigente hacia los acreedores y el FMI. El historial crediticio de alto riesgo del régimen de Castro fue un factor determinante en la inclusión en las regulaciones de la Ley Helms-Burton la prohibición de conceder crédito a las transacciones comerciales con Cuba.
El resultado de la crisis y las perspectivas para Cuba
Un análisis comparativo de la Cuenca del Caribe para el año 2024, utilizando los Perfiles Económicos publicados por la CEPAL, muestra que la economía cubana perdió su liderazgo y actualmente ocupa la decimotercera posición [13] en la región, superando solo a Bahamas, Barbados, Surinam y Belice, con poblaciones de menos de 700.000 habitantes. El Producto Interior Bruto per cápita de Cuba es el más bajo de todo el hemisferio occidental.
La dirigencia castrista, desde Fidel Castro hasta la actualidad, se ha caracterizado por su ignorancia y mediocridad en la gestión de los asuntos públicos. Los hermanos Castro, en su afán de mantenerse en el poder, aislaron a Cuba del contexto occidental y la convirtieron en un instrumento de la Guerra Fría, con graves consecuencias para la nación.
La única opción para que el liderazgo que surja de las cenizas del castrismo supere la crisis sufrida por el pueblo cubano sería la reintegración total del país en el mundo occidental. Un elemento clave en el proceso de reintegración es la reactivación de los vínculos con las instituciones financieras internacionales que han favorecido el desarrollo económico y social de la región en las últimas décadas. Como hemos señalado, Cuba era miembro pleno de esas instituciones financieras y sin ellas no puede salir de la crisis actual.
Además, es vital que el nuevo liderazgo sea capaz de incorporar a la comunidad cubana en el extranjero en los procesos de modernización necesarios. Sin su participación efectiva, insertar a Cuba en las áreas en las que ellos operan en el primer mundo sería una tarea extremadamente ardua.
Bibliografía