Por: Marcos Antonio Ramos
En medio del desastre cubano, un grupo creciente de comunidades protestantes ha alcanzado un crecimiento jamás imaginado a inicios de la República.
El artículo de Blas Roca, que en cierta forma dio inicio al tema de la “lucha contra las sectas religiosas”, coincidió, a partir de 1963, con una persecución a las sectas no tradicionales, como los testigos de Jehová, los gedeonistas y los pentecostales; pero ya iba reflejando una política que se extendería a los protestantes tradicionales.
A pesar de los primeros datos que ofreceremos, caracterizados por la represión oficialista, el protestantismo se extiende ahora incluso a los lugares más apartados de Cuba.
Si algo no ha fracasado en Cuba, ha sido el proyecto de crecimiento de las iglesias evangélicas. Veamos.
En 1963, año de la publicación mencionada, fue intervenido el Instituto Bíblico de las Asambleas de Dios (Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba), en Manacas, Las Villas, y se confiscó toda la propiedad del mismo.
Se iniciaron campañas locales contra “las sectas”, cerrándose numerosas casas utilizadas para cultos religiosos e incluso algunas capillas, entre ellas el amplio teatro utilizado en Colón como templo y centro de actividades de una denominación pentecostal.
Debe aclararse que las Asambleas de Dios eran solo uno de los varios movimientos pentecostales, cuya teología, aunque coincidente con la de otros evangélicos en aspectos fundamentales, tenía características propias, con énfasis como la sanidad de enfermos mediante oración y una liturgia altamente emocional.
Los “gedeonistas” o Bando Evangélico Gedeón, movimiento fundado en Cuba, a pesar de utilizar el nombre “evangélico” como parte de su identificación, se diferenciaban de otros cristianos no católicos en aspectos fundamentales, y sus activistas vestían de blanco, algo que el Gobierno utilizó para identificarlos.
Su observancia del sábado y de una dieta comparable a la judía les diferenciaba de otros sectores considerados evangélicos.
Los testigos de Jehová fueron los más perseguidos. Se cerraron todos sus lugares de culto, llamados por ellos “Salones del Reino”. Nos referimos a cientos de capillas o lugares de culto.
El rechazo de los testigos a saludar la bandera y a prestar servicio militar les costó cárcel, persecución y discriminación, además de sufrir una campaña, en gran parte estimulada —como en el caso de los otros dos grupos—, por discursos de Castro y por artículos como el de Blas Roca, difundidos ahora por toda la prensa oficial.
Las iglesias protestantes históricas de Cuba —Episcopal (Anglicana), Bautista, Metodista, Presbiteriana, Cuáquera, etc.— vieron expulsados del país a cientos de misioneros norteamericanos y confiscadas sus escuelas (más de cien, además de escuelas parroquiales) ese mismo año, 1961.
Pudiera añadirse que bautistas, episcopales, metodistas, presbiterianos y adventistas tenían escuelas en todas las ciudades importantes del país e infinidad de escuelas parroquiales, además del centenar de escuelas más conocidas. Como en el caso de las escuelas católicas, algunas de las protestantes estaban entre las más reconocidas del país. Una de ellas, el Colegio Presbiteriano “La Progresiva de Cárdenas”, era considerada generalmente como la que contaba con mayores recursos en el interior del país, pues era financiada por el Sínodo Presbiteriano de Nueva Jersey y vinculada a la Universidad de Princeton, así como también el acreditado Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, auspiciado por varias denominaciones. El Seminario de Matanzas formaba clérigos de varias denominaciones, pero otras denominaciones operaban una docena de instituciones teológicas en el país.
La confiscación de toda la prensa afectó al catolicismo más que al protestantismo debido a su influencia en la mayoría de los diarios y revistas. El decano de la prensa cubana era un notable periódico católico, el “Diario de la Marina”, uno de los primeros en ser confiscados. La prensa identificada oficialmente con las iglesias desapareció junto con la de carácter secular.
En 1959, los protestantes disponían de más de un centenar de programas radiales y, como hacían también los católicos, transmitían por televisión programas especiales. El ministerio radial de los evangélicos era el más extenso de toda América Latina y fue eliminado por completo.
Los acontecimientos siguieron llenando de consternación a las iglesias. En 1965, más de cincuenta ministros bautistas fueron puestos en prisión al ser acusados de colaborar con la CIA y de beneficiarse de remesas enviadas por la Convención Bautista del Sur, transgrediendo aspectos de la política monetaria oficial (según la versión del Gobierno). No serían ellos los únicos líderes cristianos puestos en prisión por períodos que van desde uno a diez años de cárcel.
Como sucedió con sacerdotes y seminaristas católicos, ministros y estudiantes de teología evangélicos fueron confinados al trabajo esclavo de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), suspendido ante la protesta de todo tipo de instituciones internacionales y de organismos eclesiásticos. Debe reconocerse que el peor trato se reservó para adventistas y testigos de Jehová, así como para miembros del Bando Gedeón (gedeonistas), que, como los grupos anteriores, sobrevivieron la represión oficialista.
A pesar de actos represivos de esa naturaleza, el catolicismo se mantuvo presente y activo en medio del hostigamiento al que sus líderes y feligreses fueron sometidos. En cuanto a las iglesias protestantes históricas y otros grupos cristianos no católicos, estos crecieron en feligresía como nunca antes.
La enseñanza del materialismo histórico y dialéctico y el uso de manuales ideológicos procedentes de la URSS y los llamados “países del mundo socialista” solo tuvieron el efecto de ejercer alguna influencia sobre un porcentaje reducido de cubanos. La Biblia continuó siendo, a pesar de las dificultades impuestas a su circulación, el libro más leído por el pueblo cubano.
De 360,000 en 1954 (según estudios de la Agrupación Católica Universitaria), la comunidad de cristianos no católicos ascendió aproximadamente, como hemos visto, a un millón en la década del 2020. Más de la mitad de esos creyentes están inscritos como miembros activos de congregaciones y parroquias. Una de las mejores fuentes que reconocemos para este período es una encuesta relativamente reciente del Instituto Arrupe, de filiación jesuita.
La asistencia regular a los cultos dominicales supera ya los 600,000 y continúa creciendo. Grupos considerados por algunos como marginales, como los testigos de Jehová, cuentan con más de 100,000 activistas y una cifra comparable asiste a estudios bíblicos ofrecidos en los hogares.
Los bautistas cuentan con cifras superiores a los 100,000 practicantes. La Iglesia Metodista cuenta con cinco veces más feligreses que en 1959. Así han crecido también bautistas, adventistas, pentecostales, etc. Solo las iglesias Presbiteriana y Episcopal (Anglicana) no han alcanzado un crecimiento comparable.
Por citar un caso dramático, los movimientos pentecostales agrupan casi a un cuarto de millón de feligreses. Bastaría con tener en cuenta que las muy perseguidas Asambleas de Dios (Iglesia Evangélica Pentecostal), el mayor de esos grupos, supera por sí sola los 100,000 miembros activos. Otras fuentes indican que se aproxima a 150,000 feligreses en total.
Obligado por realidades que no pudo controlar, el Gobierno flexibilizó relativamente el uso de casas y locales de reunión para las iglesias. En parte se debe a la ausencia de materiales para construcción y reparación de edificios. Pues bien, es probable que cada fin de semana se celebren reuniones en unos 5,000 locales, llamados a veces “casas culto”. Casi todas las 1,000 iglesias y capillas existentes en 1959 se ven obligadas a celebrar varios cultos dominicales (o sabáticos, en el caso de los adventistas).
Regresando al panorama total, el avance católico es también apreciable. Cientos de miles de cubanos asisten ahora regularmente a misa, y no solo los cerca de 100,000 de las cifras de 1962. Pero en el caso protestante, todo indica que Cuba sigue el camino del extraordinario avance protestante en América Latina. El fracaso de la política oficial en el caso del catolicismo es más evidente en el sector protestante. La Iglesia Católica y las comunidades protestantes son parte integral y creciente de la población cubana.
Como en el caso de las monumentales visitas papales, aunque con cifras menores, reuniones masivas de los evangélicos, autorizadas coyunturalmente como en el caso de la presencia del Papa, han reunido cifras mayores que los actos oficiales.
En conclusión, “La lucha ideológica contra las sectas religiosas” ha sido un fracaso, a veces mayor, en proporciones, que otros de los desastres de estos 66 años. Cualquier avance que se atribuya al régimen en aspectos como el educativo y el sanitario, al ser comparado con la situación en 1958, se derrumba ante datos concretos.
La Cuba de 2025 es un país que está sumido en una crisis demográfica. Su población ha decrecido en más de dos millones de habitantes en los últimos cuatro años y solo alcanza los nueve millones de personas. Millones de cubanos han abandonado el país y cientos de miles de sus compatriotas han abandonado el Partido Comunista y las “organizaciones revolucionarias”.
Y ni siquiera hemos escrito sobre la religiosidad popular, ese “sincretismo religioso” que es parte del panorama de creencias en Cuba y el resto del mundo. Nos hemos limitado a lo que pudiéramos considerar como algo más organizado, pero las cifras de creyentes que no se incluyen en los grupos institucionalizados que se han mencionado son otra demostración del gran fracaso al que nos hemos referido. Habrá oportunidad para tomarlos en cuenta. Son tan cubanos como los otros.
Finalmente, al menos por el momento, queda algo en el ambiente que no podemos visualizar plenamente ni describir en detalle, pero que sería parte del futuro panorama cubano. Nos referimos al papel que inevitablemente jugará la creciente comunidad religiosa al llegar el momento de enfrentar la parálisis, el caos y los cambios que la situación actual cubana ya nos va dejando ver por adelantado.
Protestantismo en Cuba hoy. Protestantismo en Cuba hoy. Protestantismo en Cuba hoy. Protestantismo en Cuba hoy. Protestantismo en Cuba hoy.Protestantismo en Cuba hoy.
