Por: Francisco Díaz Pou
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) publicó recientemente una versión actualizada de sus perfiles económicos de las naciones de la región.
Al realizar un análisis comparativo de la posición de Cuba dentro del área geográfica de la región caribeña y centroamericana, se puede apreciar el desastre económico y social que el castrismo ha creado en la que se conocía como la Perla del Caribe.
Antes de la ascensión al poder de los hermanos Castro y sus seguidores, el país se destacaba en términos de modernidad y estaba entrando en una fase de desarrollo económico diversificado. Lamentablemente, este es el típico caso de un costo incurrido por una oportunidad perdida.
De los diecisiete países analizados, siete están ubicados en Centroamérica; el resto forma parte del archipiélago que circunda el mar Caribe, y también se incluyen dos en Sudamérica que surgieron de las antiguas colonias europeas de las Guayanas.
Hay varios indicadores económicos utilizados para medir la creación de riqueza de un país; uno de ellos es el producto interno bruto (PIB). Este refleja el valor monetario de todos los bienes y servicios finales que se produjeron en un año. En nuestro análisis, pudimos determinar que, considerando su PIB, Cuba ocupa el decimotercer lugar en orden descendente entre los diecisiete países que integran la cuenca del Caribe y solo supera a las Bahamas, Barbados, Surinam y Belice en el tamaño de su economía (Tabla 1). Estos países tienen poblaciones de menos de 700 000 habitantes.

Las economías de todos los países centroamericanos, así como las de Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Haití, Guyana y Jamaica, superan la economía cubana.
El caso del desarrollo económico de la República Dominicana, si lo comparamos con el estado de la economía de Cuba, es asombroso. En 1960, a finales de la Era de Trujillo, se estimaba que el país contaba con tres millones de habitantes, mientras que la población de Cuba era de alrededor de seis millones. Además, debemos recordar que la superficie del territorio dominicano equivale a un 44 % del territorio cubano.
El PIB de Cuba en 1958, a precios corrientes, se estimaba en 2 631 millones de dólares. Según el Banco Central de la República Dominicana, en 1960, el PIB, a precios corrientes, era de 672 millones de dólares. Podríamos afirmar que la economía cubana era casi cuatro veces mayor que la dominicana y la doblaba en población.
¿Qué ha sucedido en estos sesenta y cinco años? Según la CEPAL, el PIB dominicano asciende, en 2024, a 124 934 millones de dólares, a precios corrientes. En el caso de Cuba, su perfil económico muestra un PIB, a precios corrientes, de solo 15 296 millones de dólares. En la actualidad, la economía dominicana, de acuerdo con su producto interno bruto (PIB), es, en tamaño, ocho veces la cubana.
Otro de los indicadores económicos que se utilizan para estudiar el estado de las economías nacionales es el producto interno bruto per cápita, que se obtiene dividiendo el PIB entre la población estimada en ese periodo. Cuba tiene el PIB per cápita más bajo de la región. Según el reporte de la CEPAL, el PIB per cápita de la República Dominicana en 2024 fue de 10 927 dólares, pero el de Cuba fue de solo 1 369 dólares, una cifra que coincide con las estimaciones hechas para 2020 y 2021 en el Caribbean Basin Research Institute.
En estos últimos sesenta y cinco años, Cuba y la República Dominicana, pueblos con orígenes similares y que comparten la región caribeña, han tomado rumbos opuestos en su desarrollo político, económico y social, en busca de la modernidad, el progreso y el bienestar.
En la década de los años sesenta del siglo pasado, la República Dominicana inició un largo y penoso camino utilizando los instrumentos que provee la democracia liberal para elevar la calidad de vida de sus ciudadanos.
Al mismo tiempo, un nuevo liderazgo político, al tomar el control absoluto de la isla de Cuba, rechazó el modelo democrático liberal de gobierno y rompió los lazos que ataban al país con sus socios tradicionales, uniéndose al campo totalitario. Esto solo se hizo para garantizar que los hermanos Castro pudieran mantener su control férreo sobre el país.
Los resultados de esta terrible acción están a la vista: Cuba ha perdido más de seis décadas de acceso a los instrumentos de asistencia financiera que provee la banca de desarrollo internacional, la transferencia de tecnología y el acceso a condiciones favorables en los mercados comerciales y financieros internacionales. La clase dirigente de la República Dominicana ha utilizado estos elementos para convertir a su país en la segunda economía de la cuenca del Caribe.
