Cuba necesita más que una revolución industrial para dignificar el trabajo

Por: Miguel Alejandro Hayes

Cuba necesita una revolución industrial para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores estatales, según lo que sugieren las cifras. Y es que el crecimiento requerido para rearmar la nación solo es comparable con ese hito moderno.

Anteriormente se había estimado cuántos trabajadores podría emplear el sistema empresarial estatal cubano garantizándoles un salario digno. Para ello, se calculó el costo real de la vida en Cuba, los salarios mínimo y medio correspondientes y, por último, se dividió el fondo de salarios estatales entre dichos sueldos que cubren el costo real de la vida en la isla.

Aquellos cálculos representaban una abstracción para mostrar la distribución óptima del fondo salarial de todos los empleados actuales del sector estatal cubano; es decir, cuántos salarios dignos producen todos los trabajadores actuales. 

A lo que que añadir que tal modelación deja espacio a dos posibilidades:

  1. No existen trabajos con la productividad necesaria para un salario digno; por tanto, al despedir trabajadores disminuye el fondo salarial disponible para distribuir. Es imposible sostener ningún puesto con salario digno.
  2. Sí hay trabajadores con una productividad a la altura del salario digno y se despide a los que “sobran” (quedarían contratados los que indican las cifras calculadas).

Sin embargo, aun en el segundo caso, se produciría una parálisis empresarial por falta de personal, de modo que, con independencia del escenario, el resultado es el mismo.

Por otro lado (Gráfico 1.), el fondo salarial actual (30723489.6 millones de pesos, según la ONEI) debería multiplicarse aproximadamente por 11 (1000 por ciento) para garantizar un fondo salario suficiente (325670878.7, según estimaciones propias) para cubrir un sueldo digno (casi 69 000 pesos, de acuerdo a estimaciones propias ya mencionadas). 

Gráfico 1. Elaboración propia a partir de datos de la ONEI y de los cálculos en artículos anteriores.

Esa cifra, al sumarse a los niveles de ventas presentes, dejaría a las empresas estatales en pérdidas (Gráfico 2).

Gráfico 2. Elaboración propia a partir de datos de la ONEI y de los cálculos en artículos anteriores.

Por lo tanto, puede afirmarse que el sistema empresarial estatal no paga mejores salarios porque no produce lo suficiente para ello; es decir, no se trata de cómo se distribuye la riqueza existente, sino de que no hay riqueza suficiente.

El hecho de que no exista contradicción entre la distribución de ganancias y salarios hace que en el contexto cubano se cumplan los postulados neoclásicos de la economía, según los cuales existe equivalencia entre salario y productividad del trabajo.

De ahí que la única vía para generar salarios dignos en Cuba es que las empresas produzcan suficientes bienes y servicios. Específicamente, la productividad del trabajo tendría que aumentar diez veces para que el nivel general de salarios alcance estándares dignos (los salarios actuales están alrededor de diez veces por debajo de uno digno).

Ese crecimiento requerido recuerda a los reportados durante la Revolución Industrial inglesa. Sin embargo, investigaciones muy recientes que cuestionan ciertos mitos indican que, entre 1600 y 1800, la productividad del trabajo creció aproximadamente un 2 % por década, y de 1810 a 1860, un 5 %. Eso significa que, si Cuba creciera al mismo ritmo que dicha Revolución industrial, tardaría 470 años en llegar al punto necesario (Gráfico 3).

Gráfico 3. Estimación del tiempo que tardaría Cuba en alcanzar la productividad necesaria para un salario digno, si creciera al ritmo de la Revolución Industrial Inglesa

De ahí que el cambio de productividad necesario para dignificar el trabajo en Cuba no se logre ni siquiera con una revolución industrial clásica. Aunque ello no significa que sea imposible lograr salarios que permitan calidad de vida, pues la productividad, gracias al trabajo científico humano, hoy puede crecer con mayor rapidez.

Sin embargo, no debe perderse de vista el estado colapsado de la economía cubana ni la destrucción que el castrismo ha infligido a la nación, a fin de dimensionar la magnitud de los esfuerzos necesarios para reconstruirla y reorganizar sus procesos productivos.

Deja un comentario

Descubre más desde Caribbean Basin Research Institute

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo