¿Puede resolverse la crisis alimentaria cubana con un aumento de las exportaciones?

El aumento hipotético de las exportaciones ofrecería financiamiento insuficiente para crear una oferta de alimentos que resolviera la actual crisis alimentaria del país.

Por: Miguel Alejandro Hayes

Aumentar las exportaciones, por sí solo, no revertirá la crisis cubana. Incluso bajo un escenario hipotético muy favorable, los resultados serían insuficientes.

Para comprender dicha realidad, es necesario comprender que Cuba importa aproximadamente el 80 % de los alimentos que consume, según la FAO; es decir, el origen de la oferta alimentaria está estructuralmente anclado en el sector externo. Entre 2010 y 2020, el valor de las importaciones de alimentos osciló entre 1,4 y 1,9 mil millones de USD (Gráfico 1). 

(Gráfico 1). Elaboración propia con datos de la ONEI

En términos per cápita, ello equivale a 10–14 USD mensuales (Gráfico 2).

(Gráfico 2). Elaboración propia con datos de la ONEI.

Para poner estas cifras en contexto: República Dominicana, un país de ingreso medio en la región (Gráfico 3), importó unos 40 USD mensuales per cápita en alimentos, lo que representa el 10 % de su consumo alimentario. De ahí se infiere que el valor total del consumo mensual de alimentos en R. D. ronda 400 USD per cápita (sumando producción local e importaciones), mientras que Cuba apenas alcanzó 17 USD.

Gráfico 3. Elaboración propia

De ese contraste se desprende que, para igualar por la vía importadora el nivel de oferta dominicano, Cuba tendría que multiplicar por 23,5 sus importaciones de alimentos. Si lo intentara solo por la producción interna, ésta debería multiplicarse por 141. En un escenario mixto (mitad importaciones/mitad producción local), ambas tendrían que crecer, respectivamente, entre 12 y 71 veces. Pero tales órdenes de magnitud son inverosímiles dadas las condiciones actuales de la economía cubana.

Por otro lado, aun aceptando que un salto hasta el “estado dominicano” es poco realista, vale ilustrar un caso de crecimiento “leve”: supongamos que Cuba eleva sus importaciones de alimentos a 4.000 millones de USD (algo más del doble del nivel de 2020). Incluso así, el gasto per cápita obtenido (30.175 USD) continuaría siendo del orden de una décima parte del dominicano.

Para aproximar la consistencia macroeconómica del escenario antes mencionado, se estimó —vía Mínimos Cuadrados Ordinarios— la relación entre importaciones de alimentos (Y) y exportaciones totales (X) a partir de datos oficiales. El ajuste lineal obtenido fue:

Y = 0.716416 + 0.070202·X, con R² ≈ 0,638,

donde X y Y están expresadas en millones de USD. Esta relación describe, en promedio, cuánto se destina a importar alimentos dado el nivel de ingresos por exportaciones, lo que ofrece un modelo formal para explicar decisiones de política económica en Cuba en materia de abastecimiento de bienes, sobre todo, de primera necesidad.

Bajo esa lógica, para sostener 4.000 millones de USD anuales en importaciones de alimentos, Cuba requeriría de 46.773,369 millones de USD en exportaciones totales. Ello equivale a duplicar el mejor registro del siglo (2012: 18,7 mil millones de USD) y a quintuplicar el volumen de 2020 (8.769 millones de USD).

En síntesis: aun duplicando su récord exportador, Cuba seguiría con una oferta alimentaria per cápita unas diez veces menor que la de un país de ingreso medio de la región. 

Conclusión: apostar por una mayor inserción externa y el aumento de exportaciones (lo que incluye, también, cualquier escenario hipotético sin sanciones de USA) como estrategia para  revertir la miseria y el déficit alimentario que aquejan a la isla es seleccionar una solución insuficiente y prácticamente imposible de lograr en los marcos del sistema económico cubano. 

¿Dónde estaría Cuba si no se hubiese invertido tanto en hoteles?

Por: Miguel Alejandro Hayes

Cuba no estaría mucho mejor si las inversiones del empresariado militar cubano hubiesen ido a sectores distintos del turismo. En el mejor de los casos posibles, la isla seguiría formando parte del selecto grupo de los países más pobres de la región.

No se conoce con exactitud el monto total de inversiones hoteleras de Cuba. Lo que sí se sabe es el equivalente contable de toda esa inversión en CUP, pero no la cantidad real de divisas ejecutadas.

Sin embargo, teniendo en cuenta que, entre 1997 y 2017, todos los hoteles 5 estrellas del país fueron construidos por la misma empresa extranjera; que esta declara haber levantado 22 hoteles, y que cada uno puede costar entre 100 y 500 millones de USD, se puede estimar que el monto total de la inversión hotelera asciende a varios miles de millones de dólares.

Según una opinión generalizada entre expertos, analistas y activistas cubanos, ese dinero pudo haberse destinado a otros fines. La idea implícita es que Cuba estaría en mejor situación si no se hubiera invertido en hoteles y sí en otros sectores más rentables.

Para analizar si esta hipótesis se sostiene desde el punto de vista económico, y con fines ilustrativos, se puede suponer —de manera sobreestimada— una inversión hotelera total de 25 000 millones de USD durante un período de 25 años (2000-2024), a razón de 1 000 millones por año.

Surge entonces la pregunta: ¿dónde estaría la economía cubana hoy si, a inicios de siglo, el régimen hubiera dirigido esos fondos a sectores con mayor rentabilidad y reinvertido todas las ganancias en una política de crecimiento eficaz? Incluso, ¿qué habría pasado si la inversión hotelera hubiera sido exitosa?

Bajo estos supuestos, es necesario agregar una tasa de rentabilidad y un patrón de reinversión. Para construir el mejor escenario posible, se toma como referencia un rendimiento del 14,3 % (rentabilidad media de inversiones en EE. UU. disponibles para reinversión), destinando cada año el total de beneficios nuevamente a la economía.

El resultado sería que, además del crecimiento real observado en el período, la economía cubana habría sumado unos 23 723 millones de USD adicionales (Tabla 1), una cifra que supera el tamaño actual del PIB del país.

Tabla 1. Elaboración propia.

Si se toma la estimación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) —que sitúa el PIB per cápita cubano en 1369 USD y es inferior a la realizada en el Caribbean Basin Research Institute—, el PIB total actual estaría por debajo de los 40 000 millones de USD, mientras que el ingreso per cápita rondaría los 3492 USD. Esto mantendría a Cuba entre las cinco economías más pobres de la región (Tabla 2).

Tabla 2. Elaboración propia con datos oficiales y resultados del modelo económico.

En el mejor escenario posible, con inversiones óptimas equivalentes a las de un país desarrollado, la economía cubana apenas se habría duplicado y seguiría en la parte más baja del escalafón regional. Dicho de otro modo: ni bajo supuestos extremadamente favorables, Cuba estaría bien solo por haber cambiado el destino de la inversión.

A largo plazo, si el proceso hipotético hubiera comenzado en el año 2000, y con los rendimientos casi imposibles aquí utilizados, el país no llegaría a los niveles actuales de ingreso per cápita de República Dominicana —octava economía de la región— hasta llegado el año 2035 (Gráfico 1).

Gráfico 1. Elaboración propia a partir de los modelos económicos de este material.

Podría pensarse que este plazo se reduciría aumentando el monto de inversión inicial. No obstante, aunque la lógica es válida, esto solo sería posible si la economía cubana tuviese una alta productividad, algo que no ocurre: no existe en la isla un sector con la capacidad productiva necesaria. Sin esta, no importa el capital invertido, no habrá resultados.

Por tanto, el problema no radica ni siquiera en el sector elegido para invertir, sino en que los niveles de riqueza generados por el sistema y su capacidad productiva son insuficientes para salir de la franja de las economías más pobres. Ni siquiera si la inversión hotelera hubiera funcionado plenamente se habrían alcanzado montos y productividad suficientes para cambiar la posición de Cuba en la región.

En consecuencia, los problemas de la economía cubana no son solo cuestión de elección de política económica (política de inversión). Insistir en culpar a las decisiones puntuales y no a la propia imposibilidad estructural del sistema es, al mismo tiempo, un error político y una falta de rigor analítico.

Cuba necesita más que una revolución industrial para dignificar el trabajo

Por: Miguel Alejandro Hayes

Cuba necesita una revolución industrial para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores estatales, según lo que sugieren las cifras. Y es que el crecimiento requerido para rearmar la nación solo es comparable con ese hito moderno.

Anteriormente se había estimado cuántos trabajadores podría emplear el sistema empresarial estatal cubano garantizándoles un salario digno. Para ello, se calculó el costo real de la vida en Cuba, los salarios mínimo y medio correspondientes y, por último, se dividió el fondo de salarios estatales entre dichos sueldos que cubren el costo real de la vida en la isla.

Aquellos cálculos representaban una abstracción para mostrar la distribución óptima del fondo salarial de todos los empleados actuales del sector estatal cubano; es decir, cuántos salarios dignos producen todos los trabajadores actuales. 

A lo que que añadir que tal modelación deja espacio a dos posibilidades:

  1. No existen trabajos con la productividad necesaria para un salario digno; por tanto, al despedir trabajadores disminuye el fondo salarial disponible para distribuir. Es imposible sostener ningún puesto con salario digno.
  2. Sí hay trabajadores con una productividad a la altura del salario digno y se despide a los que “sobran” (quedarían contratados los que indican las cifras calculadas).

Sin embargo, aun en el segundo caso, se produciría una parálisis empresarial por falta de personal, de modo que, con independencia del escenario, el resultado es el mismo.

Por otro lado (Gráfico 1.), el fondo salarial actual (30723489.6 millones de pesos, según la ONEI) debería multiplicarse aproximadamente por 11 (1000 por ciento) para garantizar un fondo salario suficiente (325670878.7, según estimaciones propias) para cubrir un sueldo digno (casi 69 000 pesos, de acuerdo a estimaciones propias ya mencionadas). 

Gráfico 1. Elaboración propia a partir de datos de la ONEI y de los cálculos en artículos anteriores.

Esa cifra, al sumarse a los niveles de ventas presentes, dejaría a las empresas estatales en pérdidas (Gráfico 2).

Gráfico 2. Elaboración propia a partir de datos de la ONEI y de los cálculos en artículos anteriores.

Por lo tanto, puede afirmarse que el sistema empresarial estatal no paga mejores salarios porque no produce lo suficiente para ello; es decir, no se trata de cómo se distribuye la riqueza existente, sino de que no hay riqueza suficiente.

El hecho de que no exista contradicción entre la distribución de ganancias y salarios hace que en el contexto cubano se cumplan los postulados neoclásicos de la economía, según los cuales existe equivalencia entre salario y productividad del trabajo.

De ahí que la única vía para generar salarios dignos en Cuba es que las empresas produzcan suficientes bienes y servicios. Específicamente, la productividad del trabajo tendría que aumentar diez veces para que el nivel general de salarios alcance estándares dignos (los salarios actuales están alrededor de diez veces por debajo de uno digno).

Ese crecimiento requerido recuerda a los reportados durante la Revolución Industrial inglesa. Sin embargo, investigaciones muy recientes que cuestionan ciertos mitos indican que, entre 1600 y 1800, la productividad del trabajo creció aproximadamente un 2 % por década, y de 1810 a 1860, un 5 %. Eso significa que, si Cuba creciera al mismo ritmo que dicha Revolución industrial, tardaría 470 años en llegar al punto necesario (Gráfico 3).

Gráfico 3. Estimación del tiempo que tardaría Cuba en alcanzar la productividad necesaria para un salario digno, si creciera al ritmo de la Revolución Industrial Inglesa

De ahí que el cambio de productividad necesario para dignificar el trabajo en Cuba no se logre ni siquiera con una revolución industrial clásica. Aunque ello no significa que sea imposible lograr salarios que permitan calidad de vida, pues la productividad, gracias al trabajo científico humano, hoy puede crecer con mayor rapidez.

Sin embargo, no debe perderse de vista el estado colapsado de la economía cubana ni la destrucción que el castrismo ha infligido a la nación, a fin de dimensionar la magnitud de los esfuerzos necesarios para reconstruirla y reorganizar sus procesos productivos.

¿Por qué se puede decir que el sistema empresarial cubano está paralizado?

Si ocurriera el catastrófico ajuste laboral basado en el costo real de la vida, el número de empleados sería insuficiente para producir:

2–4 minutos

Por: Miguel Alejandro Hayes

Las empresas estatales cubanas no pueden sostenerse, están paralizadas. Así lo indican los datos de la (in)capacidad real de estas para costear a un mínimo de trabajadores que garanticen su funcionamiento.

El sistema empresarial estatal solo puede contratar entre 51 000 y 22 000 personas (Tabla 1), si da empleo únicamente a quienes pueda garantizarles un salario digno, calculado a partir de los costos de vida en la isla y sus estándares de cálculo.

Tabla 1. Elaboración propia

Dichas cifras sugieren que el Estado cubano puede contratar, en promedio, entre 8 y 25 trabajadores por empresa (Tabla 2), una cifra casi 34 veces inferior al promedio actual de 842 trabajadores por entidad.

Tabla 2. Elaboración propia

En la práctica, estos datos indican la necesidad de un cambio radical dentro de la estructura de empleo cubana que quizá ni siquiera sea posible. Y es que, si bien todo podría consistir en despidos masivos para reducir la plantilla al número de empleados a los que el socialismo pueda garantizarles un salario digno —con todo el costo social que ello implica—, la problemática va más allá.

Toda empresa, esencialmente, puede comprenderse como una combinación de recursos humanos, equipos y maquinarias, administrados de determinada manera; eso se conoce en economía como la relación capital-trabajo.
Ese enfoque sugiere que existen combinaciones óptimas para ambos factores. Por ejemplo, si hay que cavar huecos en la tierra y se dispone de cinco palas, el punto óptimo sería contar con cinco obreros; con cuatro, sobraría una pala y, con seis, uno esperaría a que otro se canse o se turnarían para usar el instrumento.
En el caso de las empresas cubanas, resulta relevante que estas se caracterizan por ser grandes (por número de contratados). Ello se debe a la influencia del Che Guevara en el diseño económico de la Cuba de Castro y a su énfasis en los monopolios y las grandes empresas. Así, en la actualidad, cada empresa estatal —salvo las «pymes»— es, en sí misma, una cadena de varias entidades llamadas UEB. Por ejemplo, cada una de las panaderías estatales de La Habana son una UEB de la misma empresa: la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria (EPIA).
En cifras, esto significa que el 78 % de las entidades económicas estatales tiene más de 100 trabajadores y, de estas, el 62 % (más de 1 000 empresas) cuenta con más de 300 empleados (Tabla 2).

Tabla 3. Fuente: ONEI

Esta realidad podría señalar que, si ocurriera el catastrófico ajuste laboral basado en el costo real de la vida, el número de empleados sería insuficiente para producir: habría más palas que personas trabajando, dicho en términos del caso hipotético antes expuesto.
Aunque esa afirmación no puede demostrarse de manera categórica, la distribución de trabajadores por empresa y la propia estructura de estas lo indican: es casi imposible que entidades económicas que necesitan cientos de trabajadores (como la EPIA) puedan funcionar con apenas 25. Ello evidencia un hecho implícito en la diferencia entre el salario cubano y los costos reales de vida: la bajísima productividad del sistema empresarial estatal cubano.
Por último, vale destacar que las implicaciones de la situación del empleo en Cuba constituyen un caso extremo de desempleo por salario real elevado (real-wage unemployment). Donde lo excepcional viene dado porque los costos de la mano de obra son insostenibles por la productividad de la empresa estatal cubana, a tal punto, que esta no puede pagar ni siquiera la dotación mínima de empleados necesaria para operar su capital (equipos y maquinarias).

Ese caso extremo bien podría llamarse «parálisis empresarial».

¿Cuál es el desempleo real de Cuba?

El régimen cubano mantiene una plantilla inflada o un desempleo solapado de, como mínimo, 2 500 000 trabajadores

3–4 minutos

Por: Miguel Alejandro Hayes

El Estado cubano no tiene capacidad para generar empleos; al menos no todos los que ofrece actualmente. Hay más puestos de trabajo creados de los que se podrían tener garantizándoles un salario digno. Como resultado, la situación laboral del país está marcada por un insignificante desempleo, pero con bajísimos salarios (Tabla 1). Es decir, el régimen cubano optó por redistribuir los salarios entre todos sus empleados.

Tabla 1. Elaboración propia

Según las cifras oficiales cubanas, el desempleo en el país era de un 6 % en 2021 y poco más de 1 para 2024. Un dato que resulta propio de un país con buena salud económica, si se le compara con otras naciones. Por ejemplo, para ese mismo año, la tasa de desempleo de Japón era de 2,5; la de USA, 4,1; y la de Canadá, 6, 7.

Sin embargo, esos datos no se corresponden con los indicadores del colapso económico, tales como el tamaño del PIB, varios índices per cápita, la magnitud de la zafra 2024–2025, la pobreza y otros tantos. Es decir, no se puede ser un país con la situación de Cuba y tener un desempleo propio de potencia económica. 

Vale recordar que existe abundante literatura especializada y consenso entre expertos en que el desempleo es una causa de pobreza; luego, países pobres se caracterizan por tener altas tasas de desempleo. Por solo mencionar: Haití tenía un 15 % de desempleo en 2023 y Sudán del Sur un 13 % en 2024. De ahí que tenga sentido realizar otro cálculo del desempleo en Cuba (para que la cifra se parezca más a la realidad antes mencionada).

Para realizar dicho estimado, la propuesta de este material es calcular cuántos trabajadores podría emplear actualmente el Estado cubano y garantizarle un salario digno, es decir, un salario que costee las necesidades básicas. Para ello, se tiene que:

Lt​=WBt​​​/12PBt

Donde: 

Lt​: Empleo efectivo (número que se pueden ocupar) en el período t.

WBt: masa salarial nominal anual: suma de todos los salarios pagados en el año t

PBt: Costo nominal mensual de la canasta de referencia (por ejemplo, la candaste de bienes y servicios de referencia) en el período t.

Y, ante la falta de datos actualizados sobre el empleo en Cuba, se realizó una estimación de distintos escenarios, a partir de precios de diciembre de 2024 y el primer trimestre de 2025 (Tabla 2), es decir, teniendo en cuenta diferentes valores de una canasta de bienes y servicios de referencia, calculados a partir de precios oficiales y del mercado informal.

Tabla 2. Elaboración propia

El resultado indica que, a inicios de 2025, la economía estatal y militar solo podía darle trabajo a un pequeño porcentaje del personal que tenía contratado. Las cifras oscilan entre el 19,78 % y el 2,77 %, según se consideraran los precios oficiales y los reales, respectivamente; o, lo que es lo mismo, el desempleo real estatal o desempleo por salario real elevado (real-wage unemployment) giraba, a comienzos de año, entre el 80,22 % y el 97,23 % del total de empleados en ese sector. A la economía socialista «le sobran» entre 2,5 y 3 millones de trabajadores.

Lo que se traduce en que el Estado cubano solo puede contratar realmente una cantidad de entre 614 345 y 85 992 personas aproximadamente, de sus 3 105 400 empleados (cifra de 2024), dado el nivel de precios de la economía. Y, visto desde otro ángulo: el régimen cubano mantiene una plantilla inflada o un desempleo solapado de, como mínimo, casi 2 500 000 trabajadores; una cifra muy diferente a las que se publican oficialmente.

Estos resultados no tienen precedentes en el mundo actual; sin embargo, se ajustan a las condiciones de un país donde el salario mínimo es 36 veces inferior al que se necesita para costear las necesidades básicas, la infraestructura está colapsada y la exportación de trabajo semiesclavo, el secuestro de consumidores y las remesas generan más divisas que toda su economía productiva junta.

¿De cuánto sería un salario digno en Cuba hoy?

Para tener un salario digno en Cuba en 2025 se necesita ganar entre 31 656 y 68 963 CUP.

3–4 minutos

Por: Miguel Alejandro Hayes

El salario en Cuba es muy bajo. Lo demuestra el hecho de que 5 839 pesos cubanos (CUP) —salario medio en 2025— apenas cubrían un 10 % del costo de la alimentación en el primer trimestre del año, cuyo valor ascendía a 53 049 CUP, cifras que apenas encuentran comparación en el panorama regional.

***

Para calcular la base salarial de un país es necesario establecer un salario mínimo. Este se estima a partir del valor de una canasta de bienes y servicios de referencia (CBSR), también llamada canasta familiar, que no es más que el costo de adquisición de un conjunto de bienes y servicios básicos para un ciudadano.

En el caso de Cuba, las autoridades dijeron que, a partir de 2021, el valor de esa CBSR sería de 1 528 pesos cubanos. Como resultado, dichas autoridades económicas establecieron que el salario mínimo pasaría a ser de 1 910 CUP para 40 horas semanales, mientras que 2 100 pesos se fijaron para 44 horas1 (cifra que aún no se ha actualizado).

Conviene aclarar que las autoridades cubanas explicaron haber obtenido esa cantidad multiplicando 1 528 por 1,3; y aunque dicha operación da 1 986 pesos —lo que revela un error de cálculo de los tecnócratas del régimen—. Además, el oficialismo realizó diversas explicaciones, pero nunca dejando lo suficientemente claro el cálculo que respaldaba sus cifras.

Por otro lado, dado que las proyecciones del régimen cubano para fijar un salario quedaron muy por debajo del costo real de la vida, realicé una estimación alternativa para la CBSR en abril de 2021. Para ello se tuvieron en cuenta las Guías Alimentarias para la Población Cubana Mayor de 2 Años de Edad (2003), aprobadas por el Ministerio de Salud Pública, además de los precios reales de la economía, recopilados mediante encuestas de elaboración propia.

Los resultados indicaron que, solo para el primer trimestre de ese año, el salario mínimo oficial apenas cubría la tercera parte de una canasta de bienes y servicios ajustada a los precios reales de la economía cubana (4 357,35 CUP).

Posteriormente, el economista cubano Omar Everleny Pérez ha realizado una serie de estimaciones anuales de la CBSR para principios de 2024 y 2025. Para ello utilizó la norma de alimentación presentada por la CEPAL y los precios publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (datos oficiales). Sus resultados señalan que el costo real de una CBSR era de 9 987.5 y 22 700 CUP en los años respectivamente mencionados.

Se debe mencionar que, de manera independiente, realicé también otras estimaciones para 2025 (tabla 1) con la misma metodología empleada en 2021 (y datos de la ONEI), obteniendo los 53 049 CUP a los que se hizo referencia anteriormente.

Tabla 1. Elaboración propia

La magnitud del costo de la vida obtenida en estas últimas estimaciones deja a los salarios y pensiones muy por debajo de las necesidades básicas, tal y como se aprecia en la Tabla 2, la cual recoge el salario medio de los diez sectores que más trabajadores emplean y las pensiones, según datos de la ONEI.

Tabla 2. Fuente: ONEI

Esta evidente subvaloración del costo de la vida por parte del castrismo indica que, si se desea establecer un salario digno para los cubanos —es decir, un ingreso que cubra de manera razonable las necesidades básicas—, deben tomarse una CBSR de fuentes alternativas.

Por su parte, con estas estimaciones acá mencionadas puede calcularse un salario mínimo digno para los empleados cubanos (Tabla 3) multiplicando las distintas CBSR alternativas por 1,3, el factor utilizado por el castrismo para fijar la base salarial.

Tabla 3. Elaboración propia

Así, para tener un salario digno en Cuba, en el primer trimestre de 2025 era necesario ganar entre 22 700 y 68 964 CUP, en dependencia de la estimación; mientras que en 2024 la cifra rondaba los 9 987,5 CUP.

Por último, vale destacar que la brecha entre las estimaciones estimadas se debe, sobre todo, a la diferencia entre los precios oficiales (utilizados por el economista Omar Everleny Pérez) y aquellos con los que interactúa realmente el ciudadano, que recogí a partir de encuestas.


Notas

  1. En Cuba, en muchos centros de trabajo, se labora los sábados alternos, lo que equivale a 44 horas semanales. ↩︎

Indicadores per cápita de la economía cubana: las cifras ocultas de un colapso

Las cifras muestran una vez más que Cuba solo es comparable con un Estado fallido como Haití.

3–5 minutos

Por: Miguel Alejandro Hayes

La economía cubana está peor de lo que parece; al menos de lo que muestran todavía informes y discursos políticamente correctos dentro de espacios académicos. Y es que, el trabajo con datos oficiales produce distorsiones que conducen a romantizar el colapso económico cubano y subestimar su impacto, el cual no es captado aún en toda su dimensión por los medios y estudiosos. Por eso es necesario comprender la magnitud de esa realidad, trascendiendo las cifras oficiales.

Una de las maneras más sencillas de hacerlo, y que además dialoga con el lenguaje de instituciones respetadas, es a través de los indicadores convencionales. Entre estos destacan los de la familia de los per cápita , es decir, las medidas económicas que buscan cuál sería el promedio por habitante de cada indicador.

Asimismo, de cara al debate público e investigativo, para reconstruir o rescatar indicadores per cápita sobre la economía cubana solo se necesita como punto de partida recalcular o reestimar ciertos macroagregados y combinarlos con algunos de los datos oficiales (de ser posible).

Para ello, ya se cuenta con la estimación alternativa sobre el Producto Interno Bruto (PIB) cubano para 2021, la cual permitió conocer un grupo de las subcuentas que lo conforman (vale destacar que el principal antecedente de dicha estimación fue realizado para el año 2014, pero abandonado por economistas cubanos).

Entre esos índices per cápita necesarios y más útiles para mostrar el estado de cosas de la economía cubana podrían estar: importaciones, importación de bienes de capital, importación de bienes de consumo, importación de alimentos, valor total de la inversión en alimentos, consumo de alimentos, consumo de bienes, inversión, exportaciones, exportación de bienes, exportación de servicios. (Tabla 1).

Las cifras muestran una realidad clara: indicadores de consumo, de producción y eficiencia propios de un sistema colapsado. La economía cubana solo invierte en alimentos —tanto importados como de producción local— equivalentes a 20 dólares mensuales por habitante, de los cuales 15 corresponden a origen importado y casi 4 a producción local. El valor final del consumo de alimentos, es decir, medido a través de los precios finales de consumo, es de 68 dólares mensuales por cubano, mientras que el de bienes, que incluye alimentos, es de 78 —apenas 10 USD más—. Esta última cifra sugiere que el consumo promedio de un cubano, una vez alimentado, en otros productos como ropa, calzado o simplemente un adorno, es de apenas 10 dólares mensuales.

En materia de producción y eficiencia, la realidad es similar. La inversión por habitante es de 731 USD anuales, con una cifra muy similar a las exportaciones (726). De esta última se debe señalar que su desagregación muestra que la economía cubana apenas exporta en bienes 187 USD anuales por habitante, siendo casi tres veces menor que la exportación per cápita de servicios (539). Lo que sugiere que, entre ingresos por turismo, recargas internacionales a celulares cubanos y la exportación de trabajo semiesclavo de profesionales de la salud, se genera casi tres veces más que la producción de bienes. A lo que, de manera especulativa, se pudiera agregar que es posible que la exportación del trabajo de médicos genere más ingresos que la producción cubana de bienes, como clara señal de la incapacidad productiva de la nación.

Por otro lado, lo expuesto acá no es tan eficiente para mostrar las condiciones de la economía cubana como una simple comparación. Por eso, es necesario mostrar los datos en relación con los otros países más pobres de la región (Tabla 2).

Ahí se observa cómo Cuba es el país —solo superado por Haití— que menos importa bienes per cápita, además de que ocupa igual posición en materia de exportaciones. Sobre esto último, también es necesario mencionar lo que podría ser una brecha estructural, ya que Cuba necesitaría aumentar sus exportaciones casi cinco veces para alcanzar a la nación que la precede en el ranking de exportación per cápita regional (Bolivia), que es el cuarto país más pobre del área. Además, Cuba es el país de ese mismo grupo desfavorecido que menos capacidad tiene para financiar sus importaciones de productos con sus exportaciones, superando incluso a Haití.

Por último, solo queda mencionar que las cifras muestran una vez más que Cuba solo es comparable con un Estado fallido como Haití.

Notas:

1: X: Exportaciones; M: Importaciones; (M/X-1)100: porcentaje que representa las importaciones de las exportaciones.  

¿Cuál es el tamaño real de la economía cubana?

El PIB cubano, según datos oficiales, es de un país desarrollado. Este trabajo propone una estimación más ajustada a la realidad

3–5 minutos


Por: Miguel Alejandro Hayes

El Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba fue de 107 352 millones de CUP en 2020 y de 545 218 millones en 2021. Convertir esas cifras a dólares usando la tasa de cambio (TC) oficial 1 × 1 —procedimiento que aún aplican el Banco Mundial y muchos analistas— arroja un PIB per cápita de 10 166 USD en 2020 (nivel similar al de República Dominicana o Brasil) y de 54 196 USD en 2021 (comparable con el de Alemania). Dichas equivalencias chocan con la realidad de una isla que, en esos años, sufrió un agravamiento de la escasez de alimentos, apagones continuos y un salario mínimo que cubría apenas el 30 % de una dieta muy básica para una sola persona.

Por otro lado, pueden hacerse cálculos basados en las tres principales TC: 1 × 25 (oficial tras la Tarea Ordenamiento (TO) para las cuentas del Estado), 1 × 1 (oficial vigente hasta la Tarea Ordenamiento ) y 1 × 70 (mercado informal en 2021). Los resultados (Tabla 1) muestran PIB per cápita de 407 USD (similar al de Afganistán), 743 USD (similar al de Níger) y 2 081 USD (similar al de Haití). De ellas, solo la de 1 × 25 para 2021 parece reflejar la realidad cubana; esa podría ser la TC que explique la economía de 2020 y 2021.

Tabla 1. Elaboración propia

Entre 2020 y 2021, el PIB nominal creció aproximadamente 5 veces, y sus componentes lo hicieron de forma muy desigual: la Formación Bruta de Capital (FBK) aumentó 12 veces, el Consumo Final (CF) cinco y el saldo comercial se derrumbó 69 veces. Asimismo, al desagregar por sectores, las tasas variaron desde 3 % en pesca hasta casi 1 940 % en extracción minera. Esa dispersión contradice los argumentos que atribuyen el crecimiento del PIB a un tipo de cambio único. Por si fuera poco, el comportamiento interno de cada partida del PIB no es uniforme; los macroagregados que lo conforman también están integrados por cuentas que crecen de forma diferente entre sí. (Conviene aclarar que las cantidades físicas aumentarán, en promedio, un 4 % de 2020 a 2021, por lo que el efecto en la variación del valor es marginal).

La única actividad que parece comportarse de modo coherente respecto a una TC de 1 × 25 es el segmento externo, sobre todo porque exportaciones e importaciones se cobran y pagan en USD. Al interactuar directamente con divisas, tiene sentido que sea el que menos distorsione la relación cambiaria y la refleje tal cual en su contabilidad. Sin embargo, el tipo de cambio del sector externo no se deriva de un mercado, sino que es una norma estatal arbitraria; medir toda la economía a partir de 1 × 25 genera distorsiones, es decir, resultados poco realistas.

Ante este problema, existe una vía alternativa: calcular el PIB estimando la identidad contable que iguala demanda global y oferta global, usando datos de comercio exterior. Como Cuba importa aproximadamente el 80 % de los productos que se consumen y aplica márgenes comerciales cercanos al 300 %, se estimó (Tabla 2) el consumo final de bienes en 9 792 millones de dólares (incluido el valor del consumo originado en la producción local).

AñoImportación de bienesValor final de importacionesProducción local para consumo internoServicios importadosServicios de producción localConsumo total de Bienes y servicios
20212,3049216576707.1611836.9519822336.11198
Tabla 2. Elaboración propia

Para el consumo de servicios, pueden estimarse cantidades físicas (agua, electricidad, gas, telefonía, transporte) a partir de precios regionales (Tabla 3). El resultado es de 11 837 millones de USD, de modo que el consumo total de bienes y servicios —incluido el gubernamental— alcanzó 22 336 millones.

Tabla 3. Elaboración propia

La FBK puede estimarse suponiendo el mismo reparto 80/20 entre importaciones y producción local que se observa en el mercado de alimentos. Dado que las importaciones de bienes de capital e intermedios fueron de 6 127 millones, el valor en USD de la FBK asciende a 7 659 millones.

Al sumar estos valores con el balance comercial de 2021, el PIB estimado para ese año se eleva a 29 673  millones de dólares, mientras que el ingreso per cápita es de 2 831 USD. Y si se cambia el supuesto sobre la proporción de producción local de la FBK y se le da un rango que vaya del 10 % al 60 %, el PIB estimado podría llegar a 37 332 millones de USD y la renta por habitante a 3 562 USD (Tabla 4) en el mejor de los casos posibles.

Tabla 4 . Elaboración propia

Aplicado a 2020, el mismo método ofrece (Tabla 5) un PIB per cápita que oscila entre 2 564 y 3 267 USD. Incluso en los escenarios más favorables, Cuba sigue situándose entre los cinco países más pobres de la región.

Tabla 5. Elaboración propia

Las principales limitaciones de este análisis radican en que depende de supuestos sobre la relación entre importaciones y producción local para el mercado interno; además, la desagregación precisa de todos los componentes del PIB exige disponer de muchos datos y no resulta adecuada para valorar con exactitud el impacto de políticas públicas.

En cambio, puede ser útil para calcular tamaños realistas de la economía cubana —una de las más pobres de América Latina— y para demostrar el peligro de ignorar la distorsión cambiaria al medir su PIB. Sobre todo, porque con el uso de cifras oficiales que ofrece el régimen cubano lleva a que muchos análisis, inconscientemente, no muestren el verdadero rostro de la economía de la isla.

El colapso funcional de la economía cubana y los costos de su reconstrucción

Un cálculo con el Infrastructure Gap Analysis revela que Cuba necesitaría 65,8 mil millones USD para su reconstrucción

3–5 minutos

Por: Miguel Alejandro Hayes

Cuba está colapsada; y no es una afirmación de corte ideológico o político, sino estrictamente económico. El régimen no puede financiar el restablecimiento de la infraestructura necesaria para el funcionamiento de una nación moderna. Y así se puede corroborar atendiendo a estándares internaciones aplicados a la realidad actual de la isla.

Uno de los indicadores más comunes para evaluar si una nación ha colapsado es el Infrastructure Gap Analysis (IGA), o análisis de brechas de infraestructura. Esta herramienta estima la diferencia entre la infraestructura actual de un país y la infraestructura ideal en términos de inversión; es decir, la brecha entre el costo de tener una infraestructura óptima y la capacidad de inversión de ese Estado.

Para aplicar el IGA a Cuba, en este material se han seleccionado los sectores de carreteras, líneas de ferrocarril, electricidad, agua,vviviendas y transporte público, los cuales serán evaluados con base en la información disponible y en estimaciones de costos del mercado internacional:

  • Carreteras: El 75 % de las carreteras cubanas (aproximadamente 53,353 km) requiere reparaciones . El costo total para la restauración, solo de las carreteras, aplicando precios de mercado internacional, se estima en 18,673,550,000 USD.
  • Ferrocarriles: El 67 % de las vías férreas (alrededor de 5,360 km) y el 40%1 de las obras de infraestructura (puentes, entre otros) necesitan reparación. Con base en referencias regionales, el costo mínimo para solo para el arreglo de las vías férreas sería de 3,752,000,000 USD.
  • Electricidad: Los llamados “apagones” de electricidad más discretos duran entre 10 y 12 horas diarias, según estimaciones basadas en reportes ciudadanos2. Además, en los últimos seis meses (octubre a marzo) se registraron tres desconexiones totales del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Modernizar el SEN, dotarlo de un sistema de respaldo y cumplir con estándares internacionales de energía renovable costaría alrededor de 10,000,000,000 USD, de acuerdo con especialistas.
  • Agua. Algunas investigaciones afirman que el 60 % del agua que se bombea se pierde, sumado a que el 20 % del total restante se pierde dentro de las viviendas por malas condiciones de almacenamiento, mientras que más de la mitad del alcantarillado de la capital requiere reemplazo3. La red cubana de abastecimiento de agua tiene 24 mil km. Su reemplazo y modernización, atendiendo a criterio de experto4, tendría un costo en el orden de los 10,000,000,000 USD.
  • Vivienda: El déficit habitacional en 2019 ascendía a 929,695 unidades, lo que implica construir 527,575 viviendas y rehabilitar otras 402,120. El costo de construir las nuevas unidades, tomando como referencia el precio por metro cuadrado de edificación en la región, se calcula en 22,157,150,000 USD.
  • Transporte público (ómnibus): En 2022, de los 700 ómnibus necesarios para un funcionamiento óptimo en La Habana, 461 estaban fuera de servicio. La adquisición de nuevas unidades tendría un costo aproximado, de acuerdo a precios de referencia, de 250 millones de USD. Si se asume que La Habana alberga una quinta parte de la población del país y el resto de las provincias tienen necesidades similares, el costo nacional para disponer de una flota de transporte público eficiente se estimaría en 1,250,000,000 USD.

En total, estas necesidades de inversión rondan (tabla 1) los 65.800,000,000 USD , una cifra muy superior a los 9,065 ,000,000 que Cuba exportó durante 2023. 

Costos de reconstrucción de Cuba. Sectores seleccionados. Elaboración propia

Puesto que el régimen cubano publica sus inversiones en pesos cubanos y no en la moneda en la que realmente se ejecutan, y la conversión a divisas a la tasa de cambio oficial no corresponde al total de divisas disponibles, no resulta posible conocer las inversiones reales en divisas en los sectores seleccionados. Pero, solo como referencia, se puede tomar 3,866,000,000 resultado de aplicar la tasa ficticia de 1×25 que aplica el régimen a sus empresas.

Se le añade que la actual crisis antes descrita, merece una solución urgente. De ahí que, una evaluación de la capacidad de la economía cubana de responder a su actual crisis, tenga sentido ser calculada sobre un período de tiempo de 3 años, que es la metodología para evaluar países en situación de postguerra o desastre ( que es lo que más se parece a Cuba, teniendo en cuenta los datos aquí expuestos).

Luego, las cifras (tabla 2) sugieren que la brecha anual de inversión de Cuba es del 82 %, es decir, que la capacidad óptima del régimen solo puede cubrir el 18 % de las inversiones requeridas para que el país tenga una infraestructura funcional.


Brecha de inversión de Cuba. Elaboración propia.

Por último, las cifras anteriores evidencian el colapso funcional de la economía cubana. Son una señal clara del fracaso del modelo económico vigente y de que no existe solución posible a la crisis actual dentro del marco del sistema socialista cubano. El cambio total de este sistema se vuelve, por tanto, una necesidad.

Notas

  1. Fernández Otero, Lisvany, Mesa Redonda, La Habana, 5 de marzo 2025. ↩︎
  2. Algunos de los reportes ciudadanos utilizados se encuentran en aquí, aquí, y aquí. ↩︎
  3. Entrevista a experto: Francisco Díaz Pou (Caribbean Basin Research Institute). ↩︎
  4. ídem. ↩︎