Por: Miguel Alejandro Hayes
Sistema cuestionable
Prácticamente, Cuba exporta esclavos bajo la figura de “servicios profesionales”. El hecho resulta moralmente cuestionable y merece condena. Por ello, una de las principales líneas de acción de los críticos y opositores al sistema es abogar por la anulación de estos contratos.
Oponerse a ese trabajo esclavo es loable desde el punto de vista humano y una meta imprescindible en una Cuba en democracia. Sin embargo, la abolición inmediata de esta práctica plantea implicaciones económicas que representan un reto enorme para el presente y el futuro del país que merecen atención.
Las cifras
Durante el quinquenio 2018-2022, Cuba exportó entre 4.000 y 6.000 millones de dólares anuales por concepto de servicios «de salud humanos» y «atención social». El esquema es simple: el Gobierno vende a países aliados el trabajo de médicos y otros especialistas, pero menos del 20 % de lo recibido llega a los bolsillos de los profesionales. Vale destacar que dichos trabajadores cubanos también son despojados de sus pasaportes, vigilados y castigados con la prohibición de la entrada al país en caso de desestar. A los efectos, se trata de esclavitud moderna.
Por su parte, las exportaciones de servicios médicos representan entre el 64 % y el 73 % de todos los servicios exportados, y entre el 42 % y el 45 % del total de exportaciones del país (Figura 1). Dichas cifras muestran la magnitud del dilema: eliminar los contratos de manera súbita sería un golpe devastador para una economía ya en crisis.

Figura 1. Elaboración propia con datos de la ONEI
El caso venezolano
Un ejemplo ilustrativo es Venezuela tras las sanciones iniciadas en 2019. La nación sudamericana enviaba a Estados Unidos poco más del 20 % de sus exportaciones totales (la mitad de lo que representan las exportaciones de servicios médicos para Cuba). Con la reducción de esas ventas a cero, el PIB venezolano cayó un 25 % en un solo año, la inversión un 35 % y la inflación escaló a 9.586 %. El resultado fue una crisis humanitaria.
En el caso cubano, la pérdida de los ingresos por servicios médicos provocaría una metacrisis: un colapso adicional sobre un sistema ya colapsado.
Pagar más a los médicos
La alternativa más intuitiva sería sencilla: pagar un porcentaje mayor a los profesionales cubanos. Pero el resultado no sería tan distinto. Con salarios más altos, los médicos tendrían el ingreso más elevado del país, y en un contexto de desconfianza bancaria y ausencia de oportunidades de inversión, buena parte de esas divisas no se reintegraría a la economía cubana. Serían capitales en fuga.
Así se llega a un gran ausente en este debate: la institución bancaria. Sin un sistema financiero confiable que proteja y canalice el dinero hacia consumo e inversión productiva, sin importar el sistema político, cada dólar que entra es un potencial emigrante del circuito económico nacional.
La gradualidad
La abolición radical del trabajo esclavo, aunque justa en lo moral, aún ante un cambio de régimen, sería un tiro en el pie en lo económico. Por eso, otra vía intuitiva sería la gradualidad: reducir los contratos a medida que el sector externo se diversifique con nuevas fuentes de ingresos y que una política bancaria eficiente permita que el dinero fluya dentro del país.
Pero llenar el vacío de 4.000 millones de dólares no es tarea menor. El capital disperso de la diáspora no basta para sostener megaproyectos. Se requiere de una banca (sí, otra vez) de inversión experimentada, capaz de atraer ese capital disperso, así como fondos adicionales. Además de un cambio de régimen que permita la entrada de entidades financieras extranjeras bajo reglas claras y una clase política en el poder capaz de negociar con esas entidades extranjeras que se asociarían a la inversión y reconstrucción de Cuba.
Un reto por comprender
¿Imposible abolir la esclavitud moderna en Cuba? No. Es un reto aún no comprendido en toda su magnitud, de ahí que el debate necesario todavía no ocupe el lugar que merece en la escena pública, ni tenga todo el rigor científico que requiere.
Después de todo, el castrismo ha dejado la economía destruida. Asumir soluciones fáciles sería, simplemente, contradecir esa realidad. Queda pendiente, para quienes pensamos salidas al callejón sin salida en que se encuentra Cuba, hallar una manera de solucionar el trabajo esclavo sin re-colapsar la economía y sin postergar la eliminación de la esclavitud de los profesionales de la salud de la isla.

Aportando al tema, en 2021 se produjo la mayor filtración de datos de médicos cubanos en Venezuela. Periódico Cubano, obtuvo el nombre de al menos 11 mil galenos de varias especialidades. Le dejo el enlace: https://www.periodicocubano.com/se-filtran-los-datos-personales-de-mas-de-11-mil-medicos-cubanos-en-venezuela/
Hola. Muchas gracias por la información. Es muy valiosa