¿Qué impacto tiene el arribo de turistas a Cuba en el consumo de alimentos en la isla?

Por: Miguel Alejandro Hayes

El turismo internacional no mejora las condiciones de vida de los cubanos en la isla. Durante años, la propaganda oficial y cierto sentido común económico han sostenido lo contrario; sin embargo, los datos de este sector muestran que, a mayor turismo, no aumenta la oferta de alimentos en Cuba.

El turismo es anunciado en el discurso oficial como “la locomotora de la economía”: dinamizar, crecer y, sobre todo, aportar divisas para mejorar las condiciones de vida del “pueblo”. Pero, a simple vista, resulta evidente que esa locomotora nunca ha funcionado.

El principal argumento contra la supuesta locomotora es la baja ocupación de los hoteles cubanos. No obstante, incluso dentro de la oposición y el exilio persiste la confusión de pensar que, a más turistas e ingresos por estos, mejores condiciones de vida para los cubanos en la isla, o que, a menos turismo, estas empeoran.

Por otro lado, para analizar ese posible impacto del turismo sobre las condiciones de vida, en este material se tomó como indicadores, por un lado, la importación de alimentos, pues representan más del 80 % de la oferta de los mismos en el país; y, por el otro, el arribo de turistas a la isla y los ingresos asociados a estos.

Los datos (Gráficos 1 y 2) sugieren que ambas variables tienen relación. Lo cual merece comprobación estadística.

Gráfico 1. Elaboración propia con datos de la ONEI
Gráfico 2. Elaboración propia con datos de la ONEI

El primero de los modelos econométricos utilizados (regresión lineal para la relación entre arribo de turistas/importación de alimentos) indica que sí existe una correlación positiva, aunque con bajo poder explicativo: R² ≈ 0.285 en el ajuste, y resultados similares en un modelo exponencial. Esto significa que el turismo extranjero explica apenas un 28,5 % de las variaciones en la importación de alimentos. En otras palabras, el flujo de turistas no permite predecir de manera sólida un aumento o disminución del consumo de alimentos en Cuba.

La conclusión estadística tiene sentido económico. Primero, un sector que gasta casi todos sus ingresos (el 80 por ciento) en abastecerse a sí mismo, deja poco margen para satisfacer compras con otros objetivos. Segundo, la importación de alimentos es un fenómeno multicausal, determinado más por el volumen total de exportaciones (como se demostró en una publicación anterior) que por un solo sector como el turismo.

Por otro lado, el modelo de la regresión lineal entre ingresos asociados al turismo/importación de alimentos arroja resultados más claros: R² = 0.1497, es decir, los ingresos asociados al turismo apenas explican un 15 por ciento aproximado de la importación de alimentos. Se trata de un resultado débil, por lo que se puede afirmar que no hay relación entre ambas variables. Mientras que al incluir un rezago =1, R² pasa a ser 0.256, resultado un poco mejor, pero igual clasificable como débil.

En la práctica, esto indica que los ingresos turísticos son un elemento más, sin importancia especial, para financiar las importaciones de alimentos, de ahí que su aumento apenas traería impacto en el consumo de alimentos importados en Cuba.

Luego, pensar en el turismo como solución a la escasez de alimentos en Cuba, bajo la actual estructura política y su internalización del flujo de divisas, es un error que la estadística confirma. Asimismo, creer que la restricción del turismo provocaría un descenso proporcional en el consumo de alimentos es otra conclusión equivocada.

En pocas palabras: el turismo no es la locomotora (de las condiciones de vida de los cubanos en la isla), ni la gallina de los huevos de oro de la economía cubana; su impacto es limitado.

Deja un comentario

Descubre más desde Caribbean Basin Research Institute

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo