Por: Francisco Díaz Pou
El deterioro de la industria azucarera en Cuba no es un fenómeno reciente, sino que se ha venido gestando desde los albores de la revolución castrista. Sin embargo, en la última década, este proceso se ha hecho tan evidente que incluso el público no especializado puede percibirlo claramente.
En la edición digital del 24 de marzo de 2026, el periódico Escambray —órgano oficial del Partido Comunista de Cuba en Sancti Spíritus— informó la suspensión de la molienda en el antiguo central azucarero Tuinucú (Melanio Hernández). Este cierre, causado directamente por la escasez de combustibles, afectó tanto la cosecha de caña como la producción de azúcar. Tuinucú era el único central activo en Cuba, por lo que su paralización marcó el fin de la zafra de 2026.
La crisis de la industria azucarera cubana se manifiesta de forma contundente en los resultados del central Tuinucú. Durante la zafra 2026, el ingenio solo pudo cumplir el 40% de su ya reducido plan de producción, establecido en 14.000 toneladas métricas de azúcar. En 63 días, logró apenas unas 5.600 toneladas, aunque se desconoce el número exacto de días de molienda efectiva.
El análisis de los últimos años revela una merma constante en la producción y en los rendimientos industrial y agrícola del central Tuinucú. En la zafra anterior, el central cumplió su modesto plan de fabricación de 18.500 toneladas métricas el 30 de abril de 2025, objetivo que requirió 124 días de trabajo. Sin embargo, el número de días efectivos de zafra es incierto debido a múltiples paradas por roturas de maquinaria, problemas eléctricos y suministro inestable de caña. Según los periódicos Granma y Escambray, el central continuó moliendo hasta principios de junio de 2025, pero solo produjo unas 1.700 toneladas adicionales, afectado por bajos rendimientos y lluvias que dificultaron el transporte de caña.
Azcuba, el monopolio estatal que gestiona la industria azucarera proyectó para Tuinucú un rendimiento industrial del 7% en la zafra 2025. Los cañaverales rondaban las 30 toneladas por hectárea, aunque la prensa oficial reportó que una cooperativa cercana a Sancti Spíritus podía alcanzar entre 40 y 50 toneladas por hectárea, destinadas para semilla.
Los ejecutivos del central espirituano señalaron que llevan cuatro años sin recibir fertilizantes y que los cañaverales están invadidos por malezas, lo que dificulta el uso eficiente de las antiguas combinadas cañeras. Como consecuencia, en las últimas zafras el central ha operado de manera intermitente por la falta de materia prima.
Comparación histórica: de la prosperidad a la decadencia
Para dimensionar la caída, basta revisar la última zafra bajo administración privada en 1960. En ese año, Tuinucú produjo 39.507 toneladas métricas en solo 69 días efectivos de molienda, con solo tres días de paro. El rendimiento industrial fue de 13,05% y los cañaverales alcanzaron un rendimiento promedio de 51,11 toneladas por hectárea.
Según la Compilación Estadística Azucarera 1960 del Instituto Cubano de Estabilización del Azúcar, la producción de los once centrales activos en la zafra de 1960 en el territorio actual de Sancti Spíritus fue de 293.507 toneladas métricas.
En ese mismo período, la producción nacional de azúcar en Cuba ascendió a 6.000.400 toneladas métricas, lo que demuestra el papel estratégico del sector azucarero en la economía cubana. La comparación entre ambas épocas evidencia el profundo deterioro de la industria en el país.
Perspectiva histórica: Cuba y la producción azucarera
Ramiro Guerra, historiador especializado en economía cubana, señala en su obra Azúcar y Población en las Antillas que hace tres siglos Cuba enviaba a España unas 1.800 toneladas métricas de azúcar anualmente. Un siglo después, en 1826, con la modernización industrial, los envíos a la metrópoli ascendieron a 71.727 toneladas métricas. Este crecimiento estuvo vinculado a la introducción de nuevas tecnologías y a la transformación de la demanda internacional, factores que impulsaron la producción y exportación cubana. Desafortunadamente, en la actualidad la producción azucarera cubana ha regresado a niveles equivalentes a los de la época colonial, hace trescientos años.
