La industria azucarera cubana: el abastecedor confiable en tiempos de guerra

Por: Francisco Díaz Pou

Al inicio de la II Guerra Mundial, en septiembre de 1939, la industria azucarera cubana estaba emergiendo de la crisis económica que había amenazado su existencia a principios de esa década. Tanto la dirigencia de la industria como el sector público habían sido capaces de iniciar un proceso de reorganización que permitió enfrentar los retos, tanto nacionales como internacionales, que surgieron en esa época.

La recuperación de Cuba en su rol de suministrador confiable de azúcar

Al inicio de la guerra, se produjo una desarticulación del comercio internacional azucarero y de inmediato se sintieron sus efectos en las exportaciones cubanas. En 1940, Cuba solo pudo exportar un 75 % del volumen que había logrado el año anterior. Aparte de perder mercados europeos, las exportaciones declinaron por la disminución del tráfico comercial marítimo debido a la inseguridad en los océanos.
La zafra de 1941 se redujo a 2 480 125 toneladas métricas, la producción más baja desde 1912, exceptuando la crisis de 1933-1934. Una sexta parte del monto requerido para financiar la zafra se obtuvo por medio de un préstamo concertado con el Export-Import Bank, entidad del Gobierno de los EE. UU.
El Instituto Cubano de Estabilización del Azúcar [ICEA], al ser reorganizado en 1941, se le otorgó la función de vendedor único, incluyendo las mieles producidas. Con estos poderes, el ICEA negoció la venta global de la zafra de 1942 con los EE. UU. Esta transacción facilitó una rebaja arancelaria al azúcar crudo y refino cubano que entró en efecto ese año.
La venta global de la zafra a los EE. UU. tuvo sus detractores entre algunos de los hacendados; ellos planteaban que el precio acordado de 2.65 centavos de dólar la por libra en puerto de Cuba para los azúcares crudos era muy bajo. La producción total en términos de azúcar crudo fue de 4 096 735 toneladas métricas. El valor estimado total de la zafra de 1942 fue de 255,9 millones de pesos, el doble de la de 1941, cuyo valor estimado fue de 127,8 millones, y la molienda se prolongó por 99 días, comparada con la del año anterior, que fue de solo 64 días1.
La producción total de la zafra de 1943 fue de 2 930 000 toneladas métricas en términos de azúcar crudo. Los EE. UU. solo compraron 2 450 000 toneladas y la exportación a otros países fue de alrededor de 275 000 toneladas. Además, se separaron 205 000 toneladas para el consumo interno del país. El resultado de la variación en la política de compras de los organismos estatales norteamericanos fue un descenso en las siembras programadas, lo que produjo en años posteriores una disminución de la caña disponible.
La venta de la producción azucarera de 1944 se negoció siguiendo los mismos términos del año precedente, el único cambio fue el volumen de la transacción. La adquisición inicial fue por 4 121 000 toneladas métricas. En abril de ese año, el ICEA vendió a los EE. UU. otras 800 000 toneladas métricas de azúcar en forma de mieles ricas, así como 65 millones de galones de mieles finales de las zafras de 1943 y 1944. La producción total en términos de azúcar crudo fue de 5 149 000 toneladas métricas en 111,6 días de molienda.
El resultado de la zafra de 1945 en términos de producción fue muy diferente a la del año anterior. El ICEA, al momento de asignar las cuotas a los centrales, anunció que la zafra ascendería a 4 121 600 toneladas métricas. Lamentablemente, debido a las adversas condiciones del clima, la sequía luego del paso de huracanes el año anterior, y la disminución de las siembras causada por la reducción de las compras por los EE. UU. en 1943, la producción total en términos de azúcar solo alcanzó 3 550 0000 toneladas.
El contrato de venta de azúcar de la zafra de 1945 estipuló que, con la excepción de 257 000 toneladas métricas destinadas al consumo interno y 155 000 toneladas que el ICEA emplearía para ventas a otros países, los EE. UU. tomarían el resto de la producción. Además, se le vendieron 70 millones de galones de mieles finales al mismo precio de 13,6 centavos del año anterior y 20,5 millones de galones de alcohol a 65 centavos el galón. El precio del azúcar crudo fue de 3,1 centavos la libra (FOB), un aumento de 45 céntimos de centavo sobre los precios vigentes en contratos anteriores. Durante la negociación del contrato, la delegación cubana introdujo una cláusula por la cual se vinculaba el precio del azúcar vendido con el índice del costo de la vida en los EE. UU. Esta cláusula fue incorporada en los contratos de venta de azúcar cubano en los EE. UU. en años subsiguientes.
El Gobierno cubano decretó, a principios de 1945, el aumento de un 20 % de los jornales devengados en 1944 en el sector industrial azucarero, y en 10 % los correspondientes a las labores agrícolas. Además, se efectuó el pago a los obreros del “diferencial” producido por la elevación de los precios de venta del azúcar. También los colonos incrementaron sus ingresos con las alzas de los precios de venta de las mieles finales. Todo esto, unido a una reactivación de la atención a los cañaverales, produjo un incremento sustancial en la actividad económica en el país.

Posición dominante del azúcar cubano en los años de la posguerra

Cuba demostró su capacidad productora y se convirtió en la abastecedora confiable de azúcar tanto a los Aliados como al resto de los mercados internacionales durante el conflicto mundial que había concluido. El 16 de febrero de 1946 se firmó el contrato de venta de las zafras de 1946 y 1947 por un importe de cerca de mil millones de dólares. La venta de estas dos zafras permitió que la industria mantuviera los niveles de producción alcanzados en años anteriores, y le proporcionó un gran impulso y solidez a la economía del país. Una de las razones que se argumentó en favor de esta transacción fue que los precios de venta estaban vinculados al costo de la vida en los EE. UU., de esta forma, Cuba se protegía de los aumentos de precios de los artículos de consumo directo, en su mayoría alimentos, que el país importaba desde los Estados Unidos.
En el verano de 1947, los EE. UU. suprimieron el racionamiento del azúcar impuesto al principio de la guerra; como resultado, las compras globales iniciadas en 1942 dejaron de realizarse y el mercado libre recuperó su primacía. Al eliminarse la participación del Estado, una nueva ley azucarera que regulaba el mercado entró en vigor en enero de 1948.
Cuba había suministrado como promedio anual el 44,6 % del consumo total de azúcar desde 1942 hasta 1947. Durante el proceso legislativo que creó la nueva ley azucarera norteamericana, los intereses de los productores domésticos primaron en las negociaciones. Las cuotas internacionales eran la diferencia entre el consumo total y las cuotas domésticas más la cuota de Filipinas. A Cuba se le asignó el 98,64 % de la cuota internacional. Además, la ley estipulaba que a Cuba se le garantizaba un mínimo del 28,6 % del consumo total y el derecho a abastecer el 95 % de los déficits incurridos, lo que le permitía exportar cantidades adicionales de azúcar a lo largo del año2. Las nuevas cuotas impuestas por la ley de 1948 ayudaron a Cuba a recuperar paulatinamente el mercado norteamericano, superando las legislaciones de 1934 y 1937 que habían impuesto altos aranceles a las importaciones de azúcar cubano.
Además del acceso al mercado de consumo norteamericano que la ley de 1948 le confirió a Cuba, la Commodity Credit Corporation, la entidad del gobierno estadounidense que durante la Guerra Mundial compraba el azúcar cubano, continuó adquiriéndola para distribuirla a la población y a sus fuerzas armadas en zonas ocupadas en Europa y Asia o a países beneficiarios de los programas de Asistencia Exterior o del Plan Marshall. De octubre de 1947 a febrero de 1949, alrededor de 1 388 000 toneladas métricas fueron vendidas por Cuba para esos destinos.

El papel fundamental de la industria azucarera en la economía cubana

El Gobierno de Cuba, en 1947, le solicitó al recién creado Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento [BIRF], del que era miembro, que realizara una evaluación de la economía nacional3. En el informe preparado por el banco al finalizar su misión se destacó que, aunque en los últimos veinte años se habían realizado esfuerzos sinceros en dirección a la diversificación de la economía cubana, el azúcar y sus productos derivados — mieles, siropes y alcohol — eran del 70 al 80 por ciento del total de las exportaciones del país y su contribución al ingreso nacional era del 25 al 30 por ciento.
Según el informe del BIRF4, la dependencia en el azúcar había causado fluctuaciones económicas en extremo severas, como lo ocurrido en las dos décadas previas. Sin embargo, el desarrollo técnico de la industria azucarera y su eficiencia lograron que el país alcanzara el más alto nivel de vida en América Latina en unión de la Argentina y el Uruguay. También, señalaba que los estimados de las Naciones Unidas del ingreso nacional y su correspondiente per cápita en 1946 eran 1.230 millones y 245 dólares, respectivamente. La balanza comercial (exportaciones-importaciones) mostraba, según el informe del BIRF, un superávit acumulado de 1 166 millones de dólares en el periodo 1941-1947, lo que le permitió mantener su endeudamiento externo en solo 103,6 millones de dólares en 1947.
Al término de la década de los años cuarenta del siglo pasado, el país había superado la crisis de la Gran Depresión y se preparaba institucionalmente para reactivar el desarrollo diversificado de su economía.

Notas

  1.  Anuario Azucarero de Cuba 1959 (La Habana: Cuba Económica y Financiera, 1960) págs. 92 y 93.
    ↩︎
  2. Estudio sobre Cuba (Miami: University of Miami, 1963) p. 947. ↩︎
  3.  Summary Report on Cuba (Washington: International Bank for Reconstruction and Development, 1948) p. 9. ↩︎
  4. El BIRF es el fundador de lo que conocemos como Grupo Banco Mundial. Cuba era miembro de esa entidad hasta que Fidel Castro, en su infinita ignorancia en temas económicos, retiró la participación de Cuba en 1960. En la actualidad Cuba es el único país de las Américas que no es miembro del Grupo Banco Mundial. ↩︎

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