Por: Francisco Díaz Pou
El auge del sector azucarero en los años cuarenta
Durante la década de 1940, la economía cubana estuvo fuertemente impulsada por el crecimiento de la industria azucarera, que se consolidó como la principal fuente de exportaciones. Esta prosperidad se tradujo en una mayor actividad comercial y en la intensificación de relaciones con mercados internacionales, especialmente los Estados Unidos. Así, Cuba logró posicionarse como uno de los principales exportadores de azúcar a nivel mundial, lo que benefició su balanza comercial y favoreció el desarrollo de políticas orientadas a la estabilidad económica.
Superávit comercial y dependencia del azúcar
En este periodo, la balanza comercial de Cuba mostró un saldo positivo, con un superávit de 1.418 millones. El azúcar y sus derivados representaban el 75 % de las exportaciones en 1940, incrementándose al 89 % para 1949. Este aumento evidencia la creciente dependencia de la economía cubana respecto a la industria azucarera.
Transformaciones en el mercado internacional y políticas conservadoras
Después de la Segunda Guerra Mundial, la reactivación de la producción azucarera en otros países provocó una caída en los precios internacionales del azúcar. Ante este contexto, Cuba adoptó políticas conservadoras que, en determinados años, limitaron la magnitud de las zafras.
El Instituto Cubano de Estabilización del Azúcar (ICEA), que anteriormente gestionaba la venta de las zafras, pasó a desempeñar un papel asesor en la política azucarera tanto para el gobierno como para la industria. Además, el gobierno encargó al ICEA la administración de la «reserva especial», creada para mantener el precio del azúcar en niveles razonables en el mercado internacional
Distribución de la zafra de 1950
Al iniciar la zafra de 1950, el gobierno cubano estableció por decreto la producción estimada y su distribución:
-Estados Unidos: 2.679.000 toneladas métricas
-Otros países: 953.120 toneladas métricas
-Consumo local: 231.880 toneladas métricas
–Cuota especial: 1.030.400 toneladas métricas
La producción total estimada fue de 4.894.300 toneladas métricas; sin embargo, la zafra superó ese cálculo, alcanzando 5.557.504 toneladas métricas en 102 días de zafra1. Este crecimiento fue posible porque, entre 1944 y 1952, el gobierno no impuso restricciones a la producción azucarera.
Impacto de la Guerra de Corea en la industria azucarera
El 25 de junio de 1950, con el inicio de la Guerra de Corea y ante la posibilidad de una guerra mundial, los precios del azúcar abandonaron la tendencia bajista y experimentaron un repunte, lo que favoreció el incremento de ventas tanto al mercado estadounidense como a otros países, principalmente europeos. El ICEA liberó gran parte de los inventarios de la Cuota Especial para responder a la extraordinaria demanda internacional.
En 1951, la industria azucarera cubana produjo 5.787.450 toneladas métricas en términos de azúcar crudo [azúcar y mieles], en una zafra de 107 días. El precio promedio en almacén público en puerto cubano fue de 5,082 centavos por libra, el segundo más alto del siglo XX; solo superado por el récord de 1920, durante la «danza de los millones». El valor estimado de la zafra de 1951 fue de 716,5 millones2. A fines de 1951, el inventario de azúcar era 296.340 toneladas métricas, pero una gran parte estaba vendida y pendiente de embarque a sus compradores internacionales.
El incremento en los precios de venta del azúcar y las mieles generó una notable circulación de efectivo en el país, resultado del pago del denominado «diferencial» a los trabajadores azucareros y del aumento en la participación de los colonos por la comercialización de mieles. Los trabajadores recibieron la diferencia entre el precio estimado de la libra de azúcar utilizado para calcular sus salarios al inicio de la zafra y el precio final al que se vendió la totalidad de la producción.
La zafra de 1952
El éxito de la zafra de 1951 favoreció el aumento en la siembra, cultivo y mejora de los cañaverales mediante fertilización y riego. Estas acciones, iniciadas en 1950, facilitaron una amplia disponibilidad de caña para la zafra de 1952. Sin embargo, en marzo de 1952, el Consejo Internacional Azucarero previó que para agosto habría un excedente mundial de 1,5 millones de toneladas métricas de azúcar.
En abril, los precios de la libra de azúcar en el mercado mundial estaban en 4,25 centavos de dólar (libre a bordo). En esos momentos, se escuchaban opiniones sobre la posibilidad de restringir la producción de la próxima zafra de 1953.
Durante la zafra, la producción superó los estimados iniciales de 6,08 millones de toneladas métricas en aproximadamente un millón de toneladas. La producción total, en términos de azúcar crudo [azúcar y mieles], fue de 7.260.770 toneladas métricas. En la zafra participaron 161 centrales a lo largo de 132 días, con un promedio de rendimiento industrial del 12,463 %.
Frente a la crisis, el Gobierno constituyó un Comité de Ventas para administrar los azúcares incluidos en la Cuota Especial, inicialmente establecida en 1.283.250 toneladas métricas. Dicho comité lo integraban representantes de los hacendados, colonos y un delegado del gobierno. En junio, el precio del azúcar cayó a 4,05 por libra, lo cual puso de manifiesto que el Comité de Ventas no estaba alcanzando las metas establecidas. A fines de ese mes, el Consejo Internacional Azucarero informó que sus proyecciones indicaban un excedente en el mercado libre mundial de 2.385.000 toneladas métricas al concluir agosto.
El 8 de julio de 1952, el gobierno promulgó la Ley-Decreto n.º 224, la cual dispuso, conforme a las recomendaciones provenientes del sector azucarero y con el respaldo de organizaciones laborales, el retiro del mercado de 1.803.200 toneladas métricas de azúcar. Esta operación fue financiada por el Banco Nacional de Cuba, actuando la banca comercial del país como intermediaria financiera en el proceso3.
Desde su fundación en 1950, el Banco Nacional de Cuba había influido decisivamente en la política monetaria nacional. Defendía ampliar las ventas de azúcar al exterior usando crédito o triangulación comercial para acceder a mercados de moneda blanda, imposibles para transacciones en dólares u otras monedas fuertes. Tras negociaciones con Francia, en 1952 se firmó un convenio que permitió a entidades privadas francesas comprar 200.000 toneladas de azúcar cubano para terceros países, pagando un 30 % en dólares y 70 % en francos franceses; estos francos serían usados por Cuba para pagar importaciones de productos franceses.
La zafra de 1953
La producción récord de 1952 marcó el final de la expansión azucarera cubana iniciada durante la II Guerra Mundial. El Gobierno estableció la zafra de 1953 en 5.152.000 toneladas métricas y creó fondos de protección para pequeños colonos y unidades industriales [centrales] pequeñas.
En 1952, la retirada de 1,8 millones de toneladas métricas del mercado contó con el respaldo de hacendados, colonos y organizaciones sindicales. Sin embargo, ciertos sectores de la industria azucarera manifestaron su desacuerdo ante la restricción de la zafra propuesta para 1953, abogando por la libre competencia y una estrategia de ventas internacionales más dinámica. Además, se plantearon desafíos relacionados con las condiciones salariales.
El ajuste salarial de 1953
La II Guerra Mundial produjo presiones inflacionarias que surtieron su efecto en Cuba. Según datos publicados en 1948 por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento [Grupo Banco Mundial], la tasa de inflación acumulada de los precios de los alimentos en el periodo 1941-1948 era de un 162%4. Ante esta situación, el Gobierno congeló los salarios de los trabajadores azucareros a un nivel más alto basado en los precios de venta de los azúcares obtenidos en la zafra de 1947. Los salarios se mantuvieron congelados hasta 1953.
Previo al inicio de la zafra, los hacendados manifestaron que, junto con la restricción de la producción, resultaba imprescindible adecuar los salarios, las condiciones laborales y los costos generales conforme al precio vigente del azúcar; de lo contrario, la industria podría volverse inviable. Por su parte, los colonos señalaron el incremento en un 20 % de los costos laborales derivados de los beneficios implementados en la década precedente —incluyendo un aumento salarial del 10 %, el reconocimiento del 9,09 % por Descanso Retribuido, el pago de 48 horas por 44 trabajadas, prestaciones por Maternidad Obrera, días festivos y la congelación de salarios basada en el nivel de 1947—, factores que tornaban insostenible la operación de sus colonias, considerando que los salarios representaban el componente principal de sus gastos.
El gobierno tomó la decisión de descongelar parcialmente los salarios azucareros, reduciendo de 4,96 centavos a 4,7 centavos el precio congelado, libre a bordo, de la libra de azúcar crudo que servía de base en la determinación de los salarios. El ministro de Trabajo, Dr. Carlos Saladrigas, en declaraciones a la prensa, expresó: «…en ninguna forma el asunto de los salarios y jornales en el sector azucarero puede ser resuelto en consideración a argumentos estrictamente económicos, como lo han pedido insistentemente hacendados y colonos, solicitando la completa descongelación, sino teniendo en cuenta además, y principalmente, los de índole social y humano, por lo que representan el salario y el jornal en la vida de los trabajadores»5.
Cuba en el mercado libre azucarero
En 1953, Cuba aumentó su presencia en el mercado mundial libre de azúcar al venderle al Reino Unido un millón dieciséis mil toneladas, embarcando el 60 % ese año y el resto al siguiente. Además, exportó unas 2 millones 60 mil toneladas a Estados Unidos bajo la Ley Azucarera. Las exportaciones totales fueron de 3,024 millones de toneladas, casi 700.000 más que en 1952.
En octubre de 1953, 24 países firmaron en Londres el Convenio Azucarero para regular el precio internacional del azúcar crudo mediante cuotas de exportación y control de la producción. Cuba recibió la mayor cuota, un 41,74 % (2,25 millones de toneladas métricas). El acuerdo generó apoyo por mantener los precios y críticas por limitar la producción.
En 1954 y 1955, la sobreoferta afectó el mercado libre mundial de azúcar, reduciendo las cuotas de exportación de los países que suscribieron el Convenio Azucarero de Londres. En los Estados Unidos, debido a los cambios realizados a la Ley Azucarera, la participación de Cuba bajó de un 41,3 % en 1948 a 33,1 y 34 % en 1954 y 1955, respectivamente. En 1954 se produjeron 4.897.200 y en 1955 4.538.300 toneladas métricas, y el valor estimado de las zafras disminuyó debido a la caída de los precios.
Para revertir la baja en las cuotas y extender las zafras, el gobierno autorizó la libre elaboración de mieles ricas invertidas para su venta por el ICEA. Las cañas utilizadas estaban exentas de las condiciones generales de contratación de la industria, y los colonos y hacendados podían establecer los precios independientemente. Además, el gobierno les otorgó la exención de impuestos municipales. En 1954, se produjeron 141 millones de galones de mieles ricas, equivalentes a 524.600 toneladas métricas de azúcar crudo. El gobierno la extendió a la zafra de 1955, en la que la producción de mieles ricas fue de 237,6 millones de galones, equivalentes a 883.900 toneladas métricas6.
La zafra de 1956, las modificaciones en la Ley Azucarera de los Estados Unidos, el Convenio Azucarero de Londres y la crisis del Canal de Suez
La Ley Azucarera de los Estados Unidos de 1956 redujo una vez más la participación porcentual de Cuba en el mercado estadounidense, pero, en la práctica, los déficits en la producción doméstica y el aumento en el consumo mantuvieron el volumen de las exportaciones a ese país en 1956, 1957 y 1958 e, inclusive, aumentaron su cuota en dicho mercado.
El Convenio Internacional Azucarero de 1953 fue revisado en Ginebra en octubre de 1956. Se mantuvieron los términos principales y se asignaron nuevas cuotas de exportación para el mercado libre mundial.
Desde principios de 1956, los precios en el mercado mundial del azúcar mejoraron. Al inicio de la crisis del Canal de Suez, en octubre, Cuba ya había exportado más de 4,8 millones de toneladas métricas, de las que 2,2 millones fueron asignadas al mercado internacional. Los precios aumentaron en noviembre, pero en diciembre regresaron a niveles anteriores a la crisis. Este repunte se debió principalmente a la reducción de inventarios por menor producción en Europa y mayor consumo global.
La zafra de 1957
Debido a la escasez de inventarios y el incremento de precios, el Gobierno estableció el volumen de la zafra en 5.667.200 toneladas métricas, cifra superior a las registradas entre 1953 y 1956. La producción total alcanzó 5.673.370 toneladas, lo que representaba un aumento de 900.000 toneladas respecto a la zafra anterior, y generó un crecimiento de 100 millones de dólares en los ingresos por exportaciones.
La zafra de 1958
El Consejo Internacional Azucarero estableció las cuotas básicas en el 100 % como respuesta a la disminución de los excedentes. Como consecuencia de esta medida y de la reducción de los inventarios de azúcar en Cuba, el Gobierno autorizó una zafra de 5.770.200 toneladas métricas. La producción total alcanzó las 5.784.400 toneladas, junto con 79,6 millones de galones de mieles ricas invertidas y siropes, equivalentes a 305.160 toneladas de azúcar crudo.
La industria azucarera en la década de 1950
Durante esta década, la industria experimentó cambios continuos. La compra de numerosos centrales cuyos propietarios eran empresas extranjeras, en su mayoría norteamericanas, por parte de inversores cubanos y empresas mixtas cubano-estadounidenses, tuvo un efecto significativo en la economía nacional. Entre 1940 y 1958, la producción se duplicó sin apenas aumentar el número de centrales, gracias a la modernización de sus instalaciones industriales.
El inicio de la II Guerra Mundial impulsó las siembras de caña, pero, debido a las limitaciones creadas por la guerra, la mecanización de los cultivos se desarrolló lentamente. Al finalizar la guerra, la roturación de las tierras, así como el «tiro», el transporte de la caña cortada hasta su trasbordo a los vagones de ferrocarril que la llevarían al central, se fue mecanizando con mayor rapidez. El corte y alza de la caña no fue mecanizado por la oposición de los sindicatos a disminuir la mano de obra debido a los altos índices de desempleo que persistían.
Los colonos se duplicaron en número durante la nueva expansión azucarera [1940-1952]. En 1939 eran 30.020; al finalizar la zafra de 1952, la membresía ascendía a 62.298.
El aporte de la industria azucarera al desarrollo económico del país en esa nueva etapa de expansión es innegable. Los estimados publicados por el Banco Nacional de Cuba muestran que el ingreso nacional en términos corrientes en 1940 fue 431 millones. Al concluir el año 1958, la cifra ascendía a 2.210 millones.
Otro elemento fundamental en el estado de la economía cubana fue la tasa de formación bruta de capital fijo en el sector privado, que osciló de un 8,6 % del Producto Interno Bruto en 1953 a un 13,2 % en 1958. Esta tendencia alcista en este importante indicador económico demostró la fortaleza del sector privado y su capacidad para seguir incrementando su productividad y crecimiento económico.


- Estudio sobre Cuba (Miami: University of Miami, 1963) p. 950. ↩︎
- Anuario Azucarero de Cuba (La Habana: Cuba Económica y Financiera, 1960) p. 92-93. ↩︎
- Gaceta Oficial Extraordinaria No. 70 de 12 de julio 1952.Mencionada en Estudio sobre Cuba. p. 958. ↩︎
- Summary Report on Cuba (Washington: International Bank for Reconstruction and Development, 1948) p. 48 ↩︎
- Diario de la Marina (La Habana: 1953). Mencionado en Estudio sobre Cuba p. 963. ↩︎
- Anuario Azucarero de Cuba 1959, p. 92-93 ↩︎





