Por: Francisco J. Díaz Pou
Al finalizar la soberanía de España sobre sus últimas posesiones coloniales en el hemisferio americano en 1898 y asumir los Estados Unidos el control de esos territorios, la nación cubana estaba diezmada. La población de Cuba según el Censo de 1899 realizado por las autoridades norteamericanas de ocupación era de 1 572 797 habitantes1.
Los análisis demográficos de la época demostraron que hubo un crecimiento apreciable de población entre 1887 y 1895, debido al incremento de la inmigración como resultado de la expansión de la industria azucarera. Sin embargo, la Guerra de Independencia, iniciada el 24 de febrero de 1895, produjo una disminución estimada, de 225.000 a 300.000 habitantes 2 . Esta pérdida de población se atribuye principalmente a la hambruna y epidemias desatadas por la concentración de la población en pueblos y ciudades controladas por las fuerzas armadas españolas. El objetivo de esta medida -la reconcentración- era privar a los insurrectos de todo tipo de apoyo popular e impedirles el acceso a fuentes de abastecimiento al destruir instalaciones y sembrados en territorios alejados del control de las fuerzas coloniales.
La industria azucarera y la Intervención norteamericana
La zafra azucarera de 1899 realizada bajo el Gobierno Interventor norteamericano solo alcanzó 345 872 toneladas métricas3, un descenso apreciable frente a las 1 086 262 producidas en 1894, la zafra previa al inicio de la guerra. La industria azucarera necesitaba una reorganización profunda para asegurar su existencia. En el campo agrícola, los cañaverales habían sido dañados por falta de atención debido a las acciones bélicas de los insurrectos. Además, los animales de trabajo, principalmente bueyes, desaparecieron durante la guerra, lo que impedía el reinicio de las labores agrícolas, la cosecha y el transporte – el llamado corte y tiro- de la caña hacia los centrales. Las autoridades conscientes de la crisis facilitaron la adquisición de ganado vacuno, aunque de forma limitada, favoreciendo su importación principalmente desde Méjico.
La economía cubana dependía de los mercados externos para colocar sus productos principales -el azúcar y el tabaco- y para abastecer sus necesidades. El estado de las relaciones comerciales internacionales, en especial con los Estados Unidos e Inglaterra, estaba también en crisis. El azúcar proveniente de Cuba pagaba un arancel de 1.685 centavos de dólar por libra a su entrada en los Estados Unidos. Desde abril de 1899 el azúcar importado desde Puerto Rico y las Filipinas no estaba sujeto a este arancel. En el caso de la Gran Bretaña, el sistema de subsidios prevalente en los países europeos productores de azúcar de remolacha eliminaba a Cuba del mercado inglés. Además, los precios en el mercado estadounidense se mantenían bajos debido a la amplia oferta de azúcar proveniente de Java y de Europa.
Tanto el secretario de la Guerra, Elihu Root4, como el Gobernador Militar, General Wood5, quien había sustituido al General Brooke como Gobernador de la Isla, el 20 de diciembre de 1899, señalaron en sus respectivos informes la importancia de eliminar los aranceles impuestos a los productos cubanos para que el país pudiera iniciar su recuperación económica.
A finales de 1899 se comenzó a gestar un movimiento en La Habana para promover la recuperación de la industria azucarera. Uno de sus objetivos era la eliminación de las barreras arancelarias impuestas por el gobierno norteamericano al azúcar cubano. Durante los años 1900 y 1901 varias comisiones de este grupo visitaron Washington. Ellos contaban con el respaldo del Gobernador Wood, así como del secretario Root.
La posición del poder ejecutivo norteamericano fue finalmente establecida cuando el presidente Theodore Roosevelt en su Mensaje a la Nación de 1901 presentado al Congreso lo urgió a conceder a Cuba, en materia comercial, un tratado que le permitiera iniciar el proceso de desarrollo económico y social necesario para lograr su estabilidad.
Mientras esto ocurría en el plano económico, el Gobernador Wood ordenó el 25 de julio de 1900 la celebración de comicios para elegir delegados a una Convención encargada de redactar una Constitución que rigiera los destinos de la república independiente.
A principios de marzo de 1901 el Congreso norteamericano aprobó una enmienda al presupuesto del Ejercito presentada por el senador Orville Platt. La enmienda reflejaba el deseo del gobierno norteamericano de garantizar la seguridad de sus fronteras al impedir el acceso de potencias extracontinentales a territorios cercanos. Estas preocupaciones -plasmadas en la Enmienda Platt- se materializaron sesenta años después, cuando el régimen de Fidel y Raúl Castro alentó y permitió la entrada en territorio cubano de tropas soviéticas con armas nucleares, hecho que desató la crisis de los misiles de octubre de1962 que hubiera provocado un cataclismo global.
Una parte sustancial de la opinión pública cubana consideraba que incluir la Enmienda Platt como documento adjunto a la Constitución era nocivo para la soberanía nacional. Esto fue planteado en las sesiones de la Asamblea Constituyente, pero ante la inflexibilidad de la posición estadounidense, la Asamblea tuvo solo dos opciones: la ocupación militar -como en Filipinas y Puerto Rico- o la inclusión de la Enmienda Platt como documento adjunto a la Constitución. El 12 de junio de 1901, la inclusión de la enmienda se aprobó con dieciséis votos a favor y once en contra.
La expansión azucarera en la era republicana
El 12 de diciembre de 1902 ya con una Cuba independiente, entró en vigor el Tratado de Reciprocidad que colocó al país en posición ventajosa para competir con el azúcar que ingresaba al mercado norteamericano. Este trato arancelario preferencial, junto con la pacificación del territorio nacional, el desarrollo de las comunicaciones -carreteras, ferrocarriles, telégrafo- y la erradicación de la fiebre amarilla creó condiciones para un aumento de la inversión extranjera en la industria azucarera y otras áreas económicas relacionadas con la misma.
Como complemento esencial para el desarrollo económico del país se produjo un dramático aumento de la inmigración en el periodo iniciado desde el establecimiento del gobierno Interventor en 1899 hasta 1931 cuando la Gran Depresión frenó el auge económico global.
Al inicio de la República, el 20 de mayo de 1902, la zafra concluyó con 876 000 toneladas métricas de azúcar6 , sin igualar los niveles de producción de la zafra de 1894. En la zafra del 1902 participaron 171 centrales, la mayoría de los cuales estaban siendo sometidos a un proceso de reparación y modernización.
Durante el Gobierno de Ocupación (1899-1902) diecisiete centrales con tecnología moderna se sumaron a las zafras: diez eran de empresas cubanas, seis estadounidenses y una española. Los seis centrales de capital estadounidense fueron precursores de grandes unidades productoras que, en los años siguientes se establecieron principalmente en las provincias de Camagüey y Oriente, capaces de producir un millón de sacos de azúcar por zafra. Ver Cuadro 1.
Desde el inicio de la República hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial la industria azucarera siguió expandiéndose. La zafra de 1905 superó la de 1894 con una producción de 1 209 000 toneladas métricas de azúcar7; participaron 174 centrales, cuatro de ellos recién incorporados (tres norteamericanos y uno cubano). La zafra de 1914 concluyó con una producción de 2 695 000 toneladas métricas de azúcar con 173 centrales participando. Durante los doce primeros años de República la producción anual azucarera se incrementó en un 207,5 % a pesar de que el número de centrales se mantuvo relativamente estable, prueba del impacto de la modernización tanto agrícola como industrial que se estaba implementando.
Se consolida la expansión azucarera
El estallido de la Primera Guerra Mundial en Europa aceleró la expansión de la industria azucarera cubana: los grandes países productores de azúcar de remolacha en Europa se envolvieron directamente en el conflicto. La Alemania Imperial, así como los Imperios Ruso y Austro-Húngaro vieron afectados sus respectivas industrias azucareras. La región remolachera francesa se convirtió en el campo de batalla de los ejércitos en pugna. De una producción de 805 000 toneladas en 1913-14 solo unas 100 000 se elaboraron en 1918-19198. La producción mundial de azúcar de remolacha cayó de 9 053 000 toneladas en 1913-1914 a 3 350 000 toneladas en 1919-19209.
Cuba se convirtió en el suministrador confiable del mercado norteamericano debido a su eficiencia industrial y costos competitivos. En 1918 las entregas de azúcar cubano cubrieron el 53,8% del mercado norteamericano.
Algunos elementos que hacían posible el aumento de su capacidad productiva, aparte de la inversión en nuevas técnicas de producción, eran: abundancia de tierra y una inmigración continua de haitianos, jamaicanos y europeos. Los inmigrantes del Caribe se ocupaban principalmente de labores agrícolas en las colonias de Camagüey y Oriente mientras que la parte industrial y de servicios fue satisfecha por inmigrantes europeos. Se estima que el 96% de los europeos eran españoles.
Este crecimiento extraordinario fue financiado por la inversión extranjera principalmente norteamericana y un clima político nacional que la promovía. Según Ramiro Guerra, el hacendado individual casi desaparece en esta expansión azucarera y es sustituido por la corporación que es capaz de obtener recursos financieros de sus accionistas y el mercado de capital extranjero para construir grandes centrales. Se acentuó la concentración de centrales, pero se incrementó su producción.
La mayoría de estos nuevos centrales se ubicaron en las antiguas provincias de Camagüey y Oriente cuya densidad de población era inferior al resto del país y tenían extensas áreas de tierra cultivable. El método empleado generalmente fue el de fomentar colonias administradas directamente por la empresa o contratar a personas que se encargaran de esa función con un contrato de arrendamiento obligándolos a suministrar la caña al central. El control de la operación garantizaba una molienda constante y eficiente y evitaba que los colonos que al operar en tierras propias podían ofrecer sus cañas al mejor postor. Esa fue la razón fundamental que motivó a los grandes centrales azucareros el desarrollo de los que se comenzó a llamar el latifundio azucarero. En la zafra de 1925 los 183 centrales que participaron controlaban más de 170 873 caballerías de tierra, equivalentes a 22 931 kilómetros cuadrados, que representaban alrededor del 20% de la superficie del país10.
La Danza de los Millones
A principios de 1917 Cuba inicia su participación nominal en la Primera Guerra Mundial junto a los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Canadá y otros aliados. La contribución cubana al esfuerzo bélico fue entregar su enorme producción azucarera. Esta acción fue muy apreciada por los Aliados ya que contribuyó a la alimentación de la población y también era un ingrediente importante en la fabricación de explosivos. Las zafras de 1918 y 1919 fueron vendidas en su totalidad a las entidades gubernamentales de los Aliados a precios inferiores a los que regían en el mercado mundial.
Desde finales de 1919 hasta mayo de 1920 los precios del azúcar alcanzaron niveles inesperados. En diciembre de 1919 concluyeron los contratos de venta de azúcar con las entidades gubernamentales norteamericanas y se reintrodujo el sistema de libre importación de azúcar. Esta nueva realidad del mercado unido al anuncio que se esperaba una disminución de la zafra de Cuba de menos de 600 000 toneladas métricas causado por la sequía, produjo un movimiento de alza de precios en Nueva York llegándose a pagar 23,57 centavos por libra el 19 de mayo de 1920.
La tendencia alcista de precios se produjo en medio de la molienda, manteniéndose el precio del azúcar por encima de los 12 centavos de dólar por libra durante toda la zafra. Los colonos recibían el pago al precio del azúcar en los mercados internacionales correspondiente a la quincena en que entregaban las cañas al central. Esta situación produjo unos ingresos extraordinarios entre los colonos. Los obreros también se beneficiaron de los altos niveles de precios. Esta época fue conocida popularmente como “La Danza de los Millones”.
Los altos niveles de precios alcanzados en mayo de 1920 no se mantuvieron en los mercados internacionales y para el 28 de septiembre estaba a 10 centavos de dólar, el 31 de diciembre el azúcar se cotizaba a 5.32 centavos de dólar.
Esta desastrosa caída de precios provocó una crisis financiera que arrasó con la naciente banca comercial cubana; solo sobrevivió la banca internacional, principalmente norteamericana, que tenía la capitalización necesaria para enfrentar la crisis. Esto afectó la estabilidad de la industria azucarera lo que llevó a figuras importantes del país a considerar una reforma del modelo de desarrollo nacional en el que el azúcar jugaba un papel central.
Fuente: Anuario Azucarero de Cuba 1959, Cuba Económica y Financiera, La Habana, 1960.
Aunque algunos de estos centrales no molieron caña durante la crisis que sufrió la industria en la década de los 1930 todos estaban activos en la década de los 1950s.
*El único central que no reportó actividad durante la zafra de 1958 fue el Central Cabo Cruz, situado en Cabo Cruz, antigua provincia de Oriente en las estribaciones de la Sierra Maestra.
Notas:
- U.S. Department of War, Census of Cuba, 1899. Washington, Government Printing Office, 1900. ↩︎
- Thomas, Hugh, Cuba: The Pursuit of Freedom. Harper and Row, 1971, pág. 423. ↩︎
- Guerra, Ramiro: Azúcar y Población en las Antillas. Habana, Cultural, 1927, pág. 229 ↩︎
- The Military and Colonial Policy of the United States, Addresses and Reports, by Elihu Root, Collected and Edited by Robert Bacon and James Brown Scott, Cambridge, Harvard University Press, 1916, p. 174. Citado por Estudio sobre Cuba, University of Miami, 1963, p. 332. ↩︎
- Civil Report of Cuba Military Governor, 1902, p. 11. Citado por Estudio sobre Cuba, University of Miami, 1963, p. 334. ↩︎
- Anuario Azucarero de Cuba 1959, Cuba Económica y Financiera, La Habana, 1960, págs. 92 y 93. ↩︎
- Ídem. ↩︎
- Estudio sobre Cuba, University of Miami, 1963, pág. 445. ↩︎
- Anuario Azucarero de Cuba 1959, Cuba Económica y Financiera, La Habana, 1960, pág. 203. ↩︎
- Comisión Nacional de Estadísticas de Cuba, La Habana, mayo 1927. Citado por Ramiro Guerra, Azúcar y Población en las Antillas, 3ª. edición, Cultural, S.A., La Habana, 1944, pág. 81. ↩︎
Industria azucarera cubana a principios del siglo XX. Industria azucarera cubana a principios del siglo XX. Industria azucarera cubana a principios del siglo XX. Industria azucarera cubana a principios del siglo XX.




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