La zafra azucarera 2024-2025 en Cuba

Cuba solo ha sido capaz de producir alrededor de 140 000 toneladas métricas en la zafra 2024-2025.

5–7 minutos

Por: Francisco Díaz Pou

El clima en las islas del Caribe, muy típico de las regiones tropicales, se caracteriza por sus dos estaciones: lluviosa y seca. Desde noviembre hasta abril el llamado invierno se manifiesta con temperaturas menos cálidas y una disminución considerable de las lluvias. Los otros seis meses del año, el verano, se distinguen por sus temperaturas extremadamente cálidas y las lluvias frecuentes. Por supuesto, esto sin considerar el paso de las tormentas tropicales y huracanes.

Es en la segunda mitad del invierno caribeño donde el contenido de sacarosa en las cañas de azúcar es el más elevado. Este es el momento de cosechar las cañas e iniciar rápidamente su transformación en azúcar, miel y otros productos derivados de la misma. Al iniciarse la temporada de lluvias, la zafra -o cosecha- de la caña se detiene por Múltiples razones, desde la disminución de sacarosa en la planta hasta la dificultad en trasladarla a los centrales para su elaboración.    

A principios de este mes de junio de 2025 debe haber concluido la zafra que se inició con grandes retrasos en enero de este año y que se anunció como una de corta duración. Lamentablemente, el plan de producción no se cumplió y la zafra se prolongó hasta mayo, cuando comenzaron las lluvias.

Solo quince centrales en 13 de las 15 provincias del país participaron en esta zafra 2024-2025. En la 1959-1960, la última realizada por el sector privado antes de que el régimen castrista se apropiara de todas las empresas azucareras sin compensación, participaron 161 centrales y, en 87 días efectivos de molienda, produjeron 5 963 985 toneladas métricas de azúcar y 9,5 millones galones de mieles, equivalentes a 36 416 toneladas métricas de azúcar1. Es decir, en la zafra 1959-1960 se produjeron unos seis millones de toneladas métricas de azúcar en menos de tres meses. 

El gobierno cubano no ha publicado el volumen de azúcar y mieles producido en las últimas zafras. El exministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, en un artículo publicado en la oficialista Cubadebate el pasado febrero, planteaba lo siguiente: 

“La zafra del 2024 supuso una cifra de azúcar planificada de 412 mil TM, alcanzándose solamente el 39%, unas 160 mil TM, en una campaña fuertemente afectada por la falta de combustible y piezas de repuesto para equipos agrícolas e industriales.”  

La producción citada por José Luis Rodríguez está al mismo nivel que la del quinquenio 1841-45 en el que el promedio anual era de aproximadamente 165 mil toneladas métricas2.

Estimo que Cuba solo ha sido capaz de producir alrededor de 140 000 toneladas métricas en la zafra 2024-2025. Estos niveles de producción son comparables con lo que se alcanzaban hace 180 años, cuando se abandonan los métodos típicos de una producción artesanal y se incorporan nuevas técnicas desarrolladas por la industria europea en la producción de azúcar de remolacha.

Si analizamos las causas del deterioro de la industria, considerada hace un siglo como la mayor productora de azúcar del mundo, podemos identificar dos áreas fundamentales en las que se han congregado los males que la afectan. En el área agrícola, la escasez de materia prima; y en el área industrial, el deterioro de la planta industrial, unido a el deficiente sistema de transporte de la caña a los centrales, son, en líneas generales las causas que han provocado la casi extinción de la azucarera del mundo.

La crisis de la agricultura en Cuba también afecta al cultivo de la caña de azúcar. Durante la Gran Depresión que alteró la economía mundial en 1929 y años subsiguientes, la demanda del azúcar descendió considerablemente y la producción fue reajustada. Ante tal incertidumbre, el trabajo se redujo en la siembra, limpieza y abonado de los cañaverales. Esta reducción en los trabajos agrícolas produjo una caída en el volumen de caña molida, y su calidad afectó el rendimiento industrial, produciendo una contracción de la producción azucarera. Tan pronto se reanudaron los trabajos agrícolas, la producción azucarera retornó a sus niveles anteriores.

Fuente de los datos: Anuario Azucarero de Cuba, págs. 92-93.

La actual crisis del sector agrícola de la industria azucarera en Cuba se asemeja a la de los años treinta, pero aquella fue coyuntural mientras que la presente es sistémica. En la crisis de los años treinta del siglo pasado, una de las piezas fundamentales en la industria azucarera era el empresario agrícola, el colono. 

El gobierno basado en el censo de cañas de 1931 asignó cuotas a 28 660 colonos; más adelante, en 1934, durante el gobierno de Ramon Grau San Martin, este creó la Asociación Nacional de Colonos. Este organismo contaba con aproximadamente 50 000 miembros al momento de su fundación. El Gobierno Revolucionario encabezado por Fidel y Raúl Castro, disolvió la organización, eliminando de un golpe la entidad que representaba los intereses de este sector clave de la industria azucarera. Sin empresarios, el sector agrícola ha sido manejado arbitrariamente por el Gobierno, que ha demostrado su ignorancia en el empleo de los recursos de la nación y no ha sabido administrarlos en forma eficiente, lo que ha producido el empobrecimiento de la sociedad cubana.

En el área industrial, el régimen castrista ha desviado los recursos del país hacia otras áreas de la economía y le ha sustraído a la industria azucarera los medios para mantener los programas de inversión que se requieren para la renovación de sus activos y poder mantener su competitividad a nivel mundial. La degradación constante de la planta industrial ha provocado que los centrales no puedan operar eficientemente. La mayoría de los centrales que existían cuando el régimen castrista se apropió de ellos se han desmantelado y sus piezas y herramientas se han utilizado en los que se mantienen moliendo. Este modus operandi se repite en otros sectores agropecuarios, así como en el comercio y la industria en general. En sus prioridades de inversión, el régimen utiliza los recursos principalmente para fortalecer su aparato político-represivo. La economía y los gastos sociales se sitúan en posición secundaria.

A principio de enero de 1961, el Gobierno Revolucionario publicó3 la distribución de la producción de la zafra que se había iniciado luego de la confiscación de los centrales azucareros. Para el consumo de la población se destinaron 360 640 toneladas métricas. El consumo per cápita anual se estimó en unas 120 libras de azúcar. El gobierno ha declarado que la zafra azucarera 2024-2025 se destinará totalmente al consumo nacional, por lo que se estima que el per cápita anual será de unas 31 libras de azúcar.   

El pueblo solo recibirá una cuarta parte del azúcar que consumió en 1961, el primer año en que el régimen castrista tomó absoluto control de la industria azucarera cubana. Por supuesto, los miles de millones de dólares que recibía por concepto de exportaciones azucareras es parte de un sueño inalcanzable.

  1. Anuario Azucarero de Cuba 1959, (La Habana: Cuba Económica y Financiera, 1960) págs. 92-93. ↩︎
  2.  Ramiro Guerra, Azúcar y Población en las Antillas (La Habana: Cultural, S.A., 1944) pág. 226. ↩︎
  3. Gaceta Oficial de la República de Cuba, La Habana, Año LIX, núm. 5 ↩︎

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